Mar 19

La Estrella

Tag: LetrasIgnacio Escolar @ 7:52 pm

Arthur C. Clarke
(Descanse en paz)

Hay tres mil años luz hasta el Vaticano. En otro tiempo creía que el espacio no podía alterar la fe; y lo creía al igual que consideraba fuera de duda el que los cielos cantaran la gloria de la obra de Dios. A la sazón he visto esa obra y mi fe se encuentra considerablemente minada.

Contemplo el crucifijo que pende en la pared de la cabina sobre el ordenador Mark VI y por primera vez en mi vida me pregunto si no será un símbolo vacuo.

No he hablado con nadie todavía, pero la verdad no puede ocultarse. Los datos existen para que alguien los observe, registrados como están en millas incontables de cinta magnética y miles de fotografías que llevamos de regreso a la Tierra. Otros científicos las interpretarán tan fácilmente como yo; más fácilmente, sin duda. No soy quien para simular la manipulación de la verdad que tan pésimo prestigio proporcionó a mi orden en los días pasados.

La tripulación está ya bastante deprimida; me pregunto cómo se tomarán esta última ironía. Pocos de cuantos la componen tienen una fe religiosa, y, no obstante, no se aprovecharán de este arma definitiva usándola contra mí; guerra privada, honrada pero fundamentalmente seria, que ha tenido lugar durante todo el trayecto desde que salimos de la Tierra. Era divertido tener a un jesuita de Primer Astrofísico. El doctor Chandler, por ejemplo, nunca pudo asimilarlo del todo (¿por qué serán ateos tan notorios los hombres entregados a la medicina?). A veces me encontraba ante el tablero de observación, donde las luces permanecen siempre amortiguadas y el resplandor de las estrellas con gloria inalterada. Se me acercaba entonces y se quedaba contemplando el exterior por la gran escotilla oval, mientras los cielos giraban con lentitud en torno de nosotros a medida que la nave se balanceaba de punta a punta con la escora que no nos habíamos molestado en corregir.

-Bueno, padre -acababa diciendo al final-. Esto prosigue una eternidad tras otra; acaso lo hizo Alguien. Sin embargo, ¿cómo puede creer usted que ese Alguien ha de tener un interés especial en nosotros y en nuestro miserable mundillo? Esto es lo que no puedo entender. -Comenzaba entonces la disputa, mientras las estrellas y las nebulosas giraban en derredor de nosotros en silenciosos e infinitos arcos que se abrían del otro lado del plástico de la escotilla de observación.

En mi sentir, era la aparente incongruencia de mi posición lo que, de veras, divertía a la tripulación. En vano argumentaba yo con mis tres artículos en el Diario Astrofísico y mis cinco de Noticias Mensuales de la Real Sociedad Astronómica. Les recordaba que nuestra orden había conseguido no poca fama por sus trabajos científicos. Podíamos quedar pocos ya, pero desde el siglo XVIII habíamos hecho aportes a la astronomía y la geofísica que no podían ni siquiera evaluarse.

¿Dará al traste con mil años de historia mi informe sobre la Nebulosa del Fénix?
Me temo, empero, que dará al traste con muchas más cosas.

No sé quién bautizó a la nebulosa con ese nombre que tan malo me parece. Si contiene una profecía, ésta no podrá verificarse hasta dentro de mil años. Hasta la palabra «nebulosa» es equívoca, ya que el Fénix es mucho más pequeño que esas magníficas acumulaciones de gas (la materia de las estrellas nonatas) que se esparcen por toda la longitud de la Vía Láctea. En escala cósmica, por supuesto, la Nebulosa del Fénix es una cabeza de alfiler, una tenue cáscara de gas que rodea a una estrella única.

O lo que queda de esa estrella…

Mientras se alza por encima de las líneas del espectrofotómetro, la rubensiana pesadez de Loyola parece burlarse de mí. ¿Qué habrías hecho tú, Padre, con este conocimiento que me ha sobrevenido, tan alejado del pequeño mundo que era todo el universo que tú conociste? ¿Habría triunfado tu fe en la prueba, como la mía ha fallado ante ella?

Miras en la distancia, Padre, pero por mi parte he ido más allá de lo que pudieras haber imaginado cuando fundaste nuestra orden hace dos mil años. Ninguna otra nave investigadora ha ido tan lejos de la Tierra; nos encontramos en las mismísimas fronteras del universo explorado. Nos propusimos alcanzar la Nebulosa del Fénix, lo conseguimos, y regresamos con el conocimiento sobre nuestros hombros. Desearía liberar mis hombros de esa carga, pero en vano te invoco a través de los siglos y los años luz que se alzan entre nosotros.

Las palabras son transparentes en tu libro de reglas. AD MAIOREM DEI GLORIAM, dice el mensaje, pero se trata de un mensaje en que ya no puedo creer. ¿Habrías seguido creyendo tú de haber visto lo que hemos encontrado?

Por supuesto, sabíamos lo que era la Nebulosa del Fénix. Todos los años, sólo en nuestra galaxia explotaban más de cien estrellas, aumentando durante horas o días su fulgor en miles de veces antes de sumergirse en la muerte y la negrura. Son las novas ordinarias, las consabidas catástrofes del universo. He registrado los espectrogramas y curvas de luz de docenas de ellas desde que comencé a trabajar en el observatorio lunar.

Pero tres o cuatro veces cada mil años tiene lugar algo distinto junto a lo que hasta una nova palidece con total insignificancia.

Cuando una estrella se convierte en supernova puede, durante un breve instante, apagar el brillo de todos los soles de la galaxia. Los astrónomos chinos detectaron una en 1054 sin saber que fenómeno fue. Cinco siglos más tarde, en 1572, estalló una supernova en Casiopea con tanto brillo que fue visible a la luz del día. En los mil años transcurridos desde esa fecha han tenido lugar tres explosiones más.

Nuestra misión era visitar los restos de una catástrofe tal para reconstruir los sucesos que la habían precedido y, de ser posible, saber la causa. Nos adentramos con cautela en las capas concéntricas de gas que habían estallado tres mil años antes y que se encontraban todavía en expansión. El calor era inmenso y radiaba aún con feroz luz violeta, demasiado tenue empero para hacernos daño. Cuando la estrella explotó, sus estratos exteriores irrumpieron hacia arriba con velocidad tal que habían salido por completo de su campo de gravitación. Hoy forman un caparazón hueco tan grande que puede abarcar mil sistemas solares, rodeando lo que brilla y arde en su centro y que no es sino el objeto fantástico que es ahora la estrella: una masa blanca, más pequeña que la Tierra, pero con un peso un millón de veces mayor.

Las capas de gas brillante nos rodeaban y desvanecían la noche normal de los espacios interestelares. Volamos en el interior de una bomba cósmica que había detonado milenios atrás y cuyos fragmentos incandescentes eran todavía metralla.

La inmensa escala de la explosión y el hecho que su onda expansiva hubiera alcanzado ya un volumen de espacio de muchos billones de millas, despojaba a la escena de todo movimiento perceptible. Un ojo desnudo tardaría décadas antes de captar un movimiento en las torturadas espirales de gas; sin embargo, la sensación del estallido lo dominaba todo.

Habíamos comprobado nuestra dirección primaria horas antes y nos encaminábamos despacio hacia la pequeña estrella que teníamos al frente. Había sido un sol como el nuestro en otro tiempo, pero había despilfarrado en pocas horas la energía que habría mantenido su brillo durante un millón de años. A la sazón se encontraba como un tacaño desplumado que escatimara sus recursos en un intento de reparar su pródiga juventud.

Seriamente, nadie esperaba encontrar planetas. Si alguno hubo antes de la explosión se habría convertido en ráfagas de vapor y su sustancia se habría confundido con la estructura de la estrella misma. Pese a todo investigamos rutinariamente, como siempre que nos aproximábamos a un sol desconocido, y dimos con un mundo diminuto que daba vueltas en torno de la estrella a una distancia inmensa. Tenía que haberse tratado del Plutón de aquel desvanecido sistema solar, dando vueltas en las fronteras de la noche. Demasiado lejos del sol central para haber conocido la vida, su distancia misma lo había salvado del destino que sin duda habían seguido todos sus compañeros.

Los fuegos de la explosión habían afectado su capa rocosa y quemado la costra de gas helado que en sus días lo habría cubierto. Aterrizamos y encontramos la bóveda.

Sus constructores hicieron seguramente lo mismo que habríamos hecho nosotros. La señal monolítica que se erguía sobre la entrada era a la sazón una masa fundida, pero desde que tomamos las primeras fotografías desde lejos supimos que aquello había sido obra de la inteligencia. Poco después detectamos la capa de radiactividad que había quedado enterrada en la roca. Aún cuando el pilón que descollaba sobre la Bóveda hubiera sido destruido, esta capa habría permanecido, inmóvil, pero como faro eterno que llamaba a las estrellas. Nuestra nave descendió hacia aquel gigantesco ojo de buey como una flecha corre hacia la diana.

El pilón debió alcanzar una milla de altura cuando fue construido, pero a la sazón parecía un cabo de vela que hubiera sido derretido y convertido en amasijo de cera. Nos costó una semana pasar por la capa rocosa fundida, ya que no teníamos las herramientas apropiadas para el caso. Nuestro programa original fue dejado de lado; aquel monumento solitario, que hablaba de un trabajo realizado a una distancia tan grande del sol destruido, sólo podía tener un sentido. Una civilización que supo cercana su muerte había alzado su último adiós a la inmortalidad.

Habríamos tardado generaciones enteras en examinar todos los tesoros que encontramos en la Bóveda. Ellos tuvieron mucho tiempo para prepararla, ya que el sol debió dar sus primeros avisos muchos años antes de la explosión final. Todo lo que quisieron preservar, todos los frutos de su genio, lo llevaron hasta aquel mundo distante en los días que precedieron al fin, esperando que cualquier otra raza los encontrara y no hiciera caso omiso de ellos.

¡Si hubieran tenido un poco más de tiempo! Podían viajar con soltura de un planeta a otro, pero todavía no habían aprendido a salvar los golfos interestelares; y el sistema solar más cercano se encontraba a cien años luz de distancia.

Aun cuando no hubieran sido tan intranquilizadoramente humanos como mostraban sus esculturas, no hubiéramos podido menos que admirarlos y lamentar su destino. Dejaron miles de registros visuales y máquinas para proyectarlos, junto con elaboradas instrucciones gráficas de las que no resultaba difícil deducir su lenguaje escrito. Examinamos muchos de aquellos registros y revivimos con ellos por vez primera, en seis mil años, la calidez y hermosura de una civilización que tuvo que ser superior a la nuestra de muchas maneras. Acaso habían dejado memoria sólo de lo mejor. Pero sus mundos eran encantadores y sus ciudades habían sido construidas con una gracia que se relacionaba con la de cualquiera de las nuestras. Las contemplamos en pleno funcionamiento y escuchamos su habla musical a través de las centurias. Recuerdo todavía una viva escena: un grupo de niños en un banco de extraña arena azul jugaban con las olas como los niños juegan en la Tierra.

Y hundiéndose en el horizonte, todavía cálido, amable y vitalizador, se encontraba aquel sol que pronto habría de trocarse en traidor y de olvidarse de toda aquella felicidad inocente.

Posiblemente, de no haber estado tan lejos de la Tierra y de no habernos encontrado por ende tan propensos a la soledad, no nos habríamos conmovido tanto. Muchos habíamos visto ruinas de antiguas civilizaciones en otros mundos, pero nunca nos habían afectado tan profundamente.

La tragedia era única. Para una raza, sucumbir y decaer era una cosa, como las naciones y las culturas habían hecho en la Tierra. Pero ser destruida tan completamente en pleno florecimiento, sin dejar supervivientes… ¿cómo podía conciliarse ello con la misericordia de Dios?

Mis colegas me preguntaron esto y les di las respuestas que supe. Acaso tú lo habrías hecho mejor, Padre Loyola, pero nada he encontrado en los Ejercicios Espirituales que pueda servirme. No habían sido malvados; no sé a qué dioses adoraban, si acaso adoraban a alguno. Pero los he visto después de muchos siglos y he contemplado durante largos instantes el empeño que pusieron en su último esfuerzo por preservarse mientras ese empeño era iluminado por el sol que estaba amenazado.

Sé las respuestas que me darán mis colegas cuando regrese a la Tierra. Dirán que el universo no tiene propósito ni plan, puesto que cada año explotan cien soles, en este mismo instante hay una raza en algún lugar del espacio que se encuentra en trance de extinción. Tanto si ha obrado bien como si ha obrado mal en el curso de su existencia, ello no cuenta a la hora definitiva; no hay justicia divina porque no hay Dios.

No obstante, por supuesto, cuanto hemos visto no prueba nada. Quien argumentase así estaría sometido a las leyes de la emoción, no de la lógica. Dios no necesita justificar sus actos ante los hombres. Aquel que hizo el universo puede destruirlo cuando quiera. Es una arrogancia peligrosamente próxima a la blasfemia el decir lo que puede y no puede hacer.

A pesar de los mundos y las civilizaciones incluidas en esta consideración, podría haber aceptado este razonamiento. Pero hay un punto en el que la fe más profunda se resquebraja y, a la sazón, una vez hechos mis cálculos, he alcanzado ese punto.

Antes de llegar a la nebulosa nos era imposible decir cuándo se había producido la explosión. No obstante, a la sazón, gracias a la evidencia astronómica y a los registros encontrados en el planeta superviviente, he podido fechar la catástrofe con precisión. Sé en qué año llegó a la Tierra la luz despedida por aquel estruendo colosal. Sé con qué brillantez lució en los cielos terrestres la supernova cuyo cadáver relampagueaba mortecinamente tras nuestra nave. Sé también lo que ocasionó un resplandor a poca altura, antes del alba, brillando como un faro en el oriente.

Razonablemente no puede haber dudas; el viejo misterio está resuelto por fin. Sin embargo… Señor, había tantas estrellas que pudiste haber usado…
¿Qué necesidad había de llevar a aquellas gentes a la destrucción y que el signo de su aniquilación resplandeciese sobre Belén?

259 comentarios en “La Estrella”

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  1. #151 El pm alfombrilla Zapatero a pocos días de reunirse con Bush en la cumbre de la OTAN en la colonia de Rumania, tiene menos huevos q un caniche para sacar las tropas de Kosovo ;) dice:
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  2. #152 El pm alfombrilla Zapatero a pocos días de reunirse con Bush en la cumbre de la OTAN, en la colonia de Rumania, tiene menos huevos q un caniche para sacar las tropas de Kosovo ;) dice:
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  3. #153 JPatache dice:

    #151
    ¡ anda ! lo mismo que dice Losantos

  4. #154 El pm alfombrilla Zapatero a pocos días de reunirse con Bush en la cumbre de la OTAN, en la colonia de Rumania, tiene menos huevos q un caniche para sacar las tropas de Kosovo ;) dice:
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  5. #155 El pm alfombrilla Zapatero a pocos días de reunirse con Bush en la cumbre de la OTAN, en la colonia de Rumania, tiene menos huevos q un caniche para sacar las tropas de Kosovo ;) dice:
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  6. #156 JPatache dice:

    No. Solo digo que es muy curioso que un revolucionario de la hostia como usted coincida tantas veces con don federico. ¿no se llamará usted federico losantos antifa?

  7. #157 Mi burro Lucinio dice:

    ¿Hay alguien ahí?

  8. #158 JPatache dice:

    #157
    no

  9. #159 El pm alfombrilla Zapatero a pocos días de reunirse con Bush en la cumbre de la OTAN, en la colonia de Rumania, tiene menos huevos q un caniche para sacar las tropas de Kosovo ;) dice:
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  10. #160 Mi burro Lucinio dice:

    Es que no hay nadie por ningún sitio, al menos en Madrid.

  11. #161 El pm alfombrilla Zapatero a pocos días de reunirse con Bush en la cumbre de la OTAN, en la colonia de Rumania, tiene menos huevos q un caniche para sacar las tropas de Kosovo ;) dice:
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  12. #162 Mi burro Lucinio dice:
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  13. #163 JPatache dice:

    #159
    Usted dirá lo que quiera, pero se le ve el plumero. Muy de izquierdas, muy de izquierdas, pero siempre la pedrada para Zapatero. Y con las mismas piedras que FJL. Ya es demasiada casualidad. Usted es más de derechas que mi párroco. Y ya es decir.

  14. #164 Mi burro Lucinio dice:
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  15. #165 JJ dice:

    #164 -> Vaya, otro liberal echando pestes del libre mercado.

  16. #166 Hector dice:

    ;)

    ENTREVISTA: MANUEL DELGADO Antropólogo

    http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Dentro/anos/habra/nostalgia/okupas/elpepiespcat/20080315elpcat_24/Tes

    “Dentro de 20 años habrá nostalgia de los ‘okupas”
    ISRAEL PUNZANO - Barcelona - 15/03/2008

    Cada vez son más las voces críticas contra el ‘modelo Barcelona’. En ‘La ciudad mentirosa’, el autor describe la capital catalana como una mujer que pasa el tiempo maquillándose para ser exhibida en la pasarela de los lugares-fashion

    Los textos que componen el ensayo La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del ‘modelo Barcelona’ (Catarata) representan para su autor, el antropólogo Manuel Delgado, una carta de amor a la ciudad, aunque el lector desprevenido podría pensar que hay amores que matan. El autor lamenta la exclusión que, a su juicio, se da en la capital catalana, a la que retrata como un producto comercial para los que tienen dinero.

    Pregunta. Habla del modelo Barcelona como si diera la espalda a los problemas de los ciudadanos. Si la situación es tan grave, ¿por qué no hay un movimiento de protesta?

    Respuesta. No creo que sea un modelo que dé la espalda a la ciudadanía, sino a la vida. A cualquier cosa que de una forma u otra se escape de los estrechos mapas mentales de los que mandan y administran. Con odio, detestan a todo lo que es espontáneo y vibrante. Las autoridades han convertido sus políticas en una maquinaria antipasional. Evidentemente no hay una respuesta articulada de los ciudadanos, ni en esto ni en nada.

    P. Una de las críticas más duras de su libro: en Barcelona se criminaliza la pobreza.

    R. En primer lugar, tener una renta baja te excluye automáticamente. No es que la pobreza se criminalice en primera instancia, sino que se la expulsa.

    P. Asegura que las autoridades recurren a los okupas para echarles la culpa de todo.

    R. Los okupas pertenecen a la tradición insumisa de toda la vida de Barcelona y eso no se borra de un plumazo. En realidad, para ir bien las cosas, tendrían que ser los mossos los que okuparan (ríe). Pongo las manos en el fuego de que dentro de 20 años, no diré que vamos a levantar un monumento a los okupas, pero se hablará de ellos con nostalgia, de la misma manera que ahora hacemos todos el elogio de aquel apogeo de la kale borroka que fue el Mayo del 68 parisino.

    P. Lo que parece haber abandonado el Ayuntamiento es aquello de los grandes acontecimientos que cambiarán el mundo…

    R. Estamos en 2008 y todavía queda reciente eso del Fórum del 2004… No se puede montar un gran congreso eucarístico cósmico cada cuatro años. Se tendrán que tomar su tiempo… Por cierto, ¿el Fórum se celebró finalmente, porque no estoy muy seguro?

    P. Pregúnteselo a los urbanistas.

    R. En realidad, se trata de una cosa muy sencilla: los urbanistas deben planificar la ciudad, pero no la vida urbana. Por lo tanto, que nos dejen un poco en paz y, como mínimo, un rincón para montar una hoguerilla en San Juan. Hoy el urbanismo y la arquitectura están al servicio del mercado. Quien manda en Barcelona es el mercado.

    P. Por lo tanto, si es así, en Barcelona no pasaría nada que no pase en el resto del mundo.

    R. Pero hay una cosa singular: el énfasis publicitario. Barcelona se exporta literalmente como un producto comercial, como una marca registrada con la que se quiere vender una forma de civilidad que se asienta en el conformismo de la mayoría.

    P. ¿Quiere decir que la mayoría de los barceloneses ha participado de cierta autocomplacencia que tuvo su momento álgido en los Juegos Olímpicos del 92, cuando parecía que todos éramos voluntarios?

    R. Eso es legítimo. Yo amo Barcelona y puedo ser todo lo chovinista que me dé la gana. ¿Pero cuánto ha durado aquella ilusión de los Juegos Olímpicos? Hoy esa complicidad no la encuentras en ningún sitio.

    P. El problema de la vivienda es un motivo recurrente en su libro. La palabra de moda: gentrificación. ¿En qué consiste?

    R. En el reemplazamiento de una población popular por un vecindario de clase media. Es algo que no se ha intentado sólo en el Raval. Ahora lo atractivo es vivir en Poblenou. Dentro de poco, en la Barceloneta. Y sólo es el principio, porque las mejores vistas de Barcelona están en barrios como el del Carmel.

    P. Pues al final no va a quedar sitio para guetos.

    R. Los discursos antiguetos sirven para no hacer vivienda social. En el fondo se quiere evitar que los pobres se junten. Así de sencillo. Es como la política de dispersión de presos, pero aplicada a los pobres. Como consecuencia se genera un fenómeno de barraquismo invisible. En Barcelona hay barraquismo, aunque no sea aquel histórico que logramos vencer. El barraquismo de la actualidad se encuentra en los pisos patera o en las pensiones ilegales en las que se hacinan decenas de personas.

    P. ¿Su discurso crítico es también nostálgico?

    R. Eso sería el tipo de interpretación más reaccionaria de un punto de vista crítico como el mío. Nadie con sentido común puede tener nada en contra de que cambien las ciudades. Las ciudades cambian. Como diría Baudelaire, más que el corazón de un mortal. No se puede añorar una Barcelona que en realidad nunca existió. El mismo Barrio Chino fue un invento literario y romántico. Pero en realidad, Barcelona no ha cambiado. De eso es de lo que me quejo. La ciudad sigue estando en las manos de las mismas familias de siempre.

    P. Cultura oficial o a la calle. Es otra de sus conclusiones, ¿no?

    R. El arte y la cultura son hoy excusas con una matriz que no deja de ser en cierta manera religiosa. Los grandes templos de la cultura son como catedrales en las que supuestamente están la belleza, la verdad… Dan la idea de que lo que rodea a esas macroinstituciones no vale nada. Donde ahora están el CCCB y el MACBA, antes había la vida de la gente de la calle. Entre esa cultura y la vida, me quedo con la vida. La cultura que nos venden es un puro exorcismo, es el mecanismo con el que se quieren expulsar los demonios de la ciudad.

    P. Se está poniendo un poco apocalíptico…

    R. Es que la cultura se utiliza para hacer la ciudad más digna, selecta, pura y elevada. Como si nuestras miserias cotidianas quedaran redimidas al entrar en un centro cultural, donde recibimos una bendición que nos convierte en más sensibles e inteligentes. En el fondo, todo está pensado para hacerte creer que tu vida fuera de aquel recinto no vale una mierda. A las instituciones les interesa sólo la cultura que da dinero o prestigio, pero la creatividad de tanta gente que trabaja a ras de suelo no les importa para nada. El dinero se va en la cultura-espectáculo y en la cultura-mercancía. A los demás: desalojo.

  17. #167 Carlos Arrikitown dice:

    Churrumio le he cascao un negatifo y todavía me estoy preguntando porcuas. Pendoneme.

  18. #168 Ha muerto Arthur C. Clarke « El blog de Suso dice:

    […] ha estado publicando necrológicas, entre ellas algunos de mis blogs habituales(Teleobjetivo, Escolar, Barrapunto, Atroseti). Sin embargo, el mejor homenaje es el de uno de mis blogs favoritos, […]

  19. #169 Churrumio Fuyú, Vizconde del Gatopardo, Barón Rampante, Señor de Horca y Cuchillo, Machote con Sotana dice:

    #167

    Será cosa de los aparatos de mainuplación sicotrónica en la que dicen que trabajaron Heinlein y sus cachorros. Heinlein fue amigo también de Elron Hubbard. ¿Quién no fue amigo de Elron Hubbard?

    La culpa es de Heinlein. Siempre. En todo lugar. De cualquier cosa: ¡Miquel Barceló, ríndete!

  20. #170 Churrumio Fuyú, Vizconde del Gatopardo, Barón Rampante, Señor de Horca y Cuchillo, Machote con Sotana dice:

    ¿Mainuplación? ¡Me están manipluando a mí también!

  21. #171 Churrumio Fuyú, Vizconde del Gatopardo, Barón Rampante, Señor de Horca y Cuchillo, Machote con Sotana dice:

    #159

    Si todas las canciones dicen “te quiero”
    en todas las películas matan a mil
    y luego en la tele todos sacan las tetas,
    ¿qué es exactamente lo que quieren decir?
    ¿Qué es exactamente lo que quieren de mí?

  22. #172 Peritta dice:
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  23. #173 mimenda dice:

    172
    Enhorabuena! ha ganado usted el primer premio “Cursi del año”.

  24. #174 piezas dice:

    #172 Peritta dice:
    Marzo 21st, 2008 a las 4:42 am

    Lo mismo me pasa con los himnos militares o las canciones de labranza, que prefiero, para estas cosas, la voz masculina.

    Se ve que usted nunca oyó a la Sucinta el día de El Pilar. Al principio de la tarde ya se le apreciaba un brillo en la mirada que imponía respeto; nada comparable al desenfreno posterior después de los doce primeros vasos de la sangría del Robusto.

    Logró asustar a los monos.

  25. #175 AnteTodoMuchaCalma dice:

    Peritta, por Buda reencarnado, tápese

  26. #176 AnteTodoMuchaCalma dice:

    #172 Peritta
    “¿Canciones de labranza?”

  27. #177 Zarrapanizogaínza dice:

    ¿El tal Peritta no será por un casual el Cromwell aka “Capillitas” de Red Liberal?

    Porque, si no, sería cosa de presentarlos.

    Almas gemelas, hoyga…

  28. #178 Zarrapanizogaínza dice:

    Tiene un post reciente sobre la flagelación, que lo flipas. Libeggal a tope.

  29. #179 piezas dice:

    A juzgar por la puntuación, libeggal Es; no hay duda.

  30. #180 Hector dice:

    ¿Qué lugar ocupa Dios en estos tiempos que corren?

    La Ventana: Pensar por pensar

    Abrimos una invitación a la reflexión con la ayuda del antropólogo Manuel Delgado y el filósofo Manuel Cruz. Con ellos nos hacemos una pregunta:

    ¿Qué lugar ocupa Dios en estos tiempos que corren?

    http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/ventana-pensar-pensar/csrcsrpor/20080320csrcsr_4/Aes/

  31. #181 Centinela de Occidente dice:
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  32. #182 Ouro dice:

    Miren como se hacen pajillas los amiguitos. En buena compañia. A veces pasan a mayores y se hacen comiditas de bajos online.
    http://www.outono.net/elentir/?p=2704

  33. #183 JPatache dice:

    #181
    ¿qué han dicho ahora de dios esos intolerantes?
    ¿qué es malo?

  34. #184 piezas dice:

    #150 francisco

    Dongüorry, nopasaná. Lo malo es lo de Antifa, pojemplo; que cuando mira nubes ve una matrona rellenando canelones mientras tararea Aus liebe will mein Heiland Sterben… y se recoloca la liga dejando una leve mancha de salsa bolognesa en la media izquierda. ¡¡Y tutto en Viernes de Dolor!!

  35. #185 Israel dice:

    Oyes, que en el suplemento de ayer de el País EP3 se lucieron a la hora de dedicar una página a literatura fantástica: apenas eché un vistazo, porque dolía, pero consiguieron decir que China Mieville había visto publicadas dos obras en España, cuando cualquier búsqueda te muestra al menos tres, se olvidaron “la Cicatriz”, decían que esas dos novelas estaban publicadas por cyberdark.net, cuando ésta es una página web dedicada a la literatura fantástica, se publicaron por La Factoría de Ideas, y sobre una afoto bien grande de un libro de Javier Negrete, “la Espada de Fuego” aparecía una afotico del autor con su nombre bien puesto en negrita: Juan Negrete.

    Y todo esto sin entrar a leerme el artículo a fondo, con apenas dos vistazos. Cosas de frikis, eso sí que debo reconocerlo.

  36. #186 piezas dice:

    Es normal que Prisa tienda a olvidar las cicatrices, Isra ;-D

  37. #187 Carlos Arrikitown dice:

    #176
    Dvorak y asin…

  38. #188 piezas dice:

    #182 Ouro dice:
    Marzo 21st, 2008 a las 1:41 pm

    Miren como se hacen pajillas los amiguitos.

    Im-Pa-Ga-Ble: el jayeka a la rueda de la baba de Elentir… ¡¡impagable…!!

  39. #189 piezas dice:

    Ahí, D. Carlos… la tierra pa quién la amortiza ;-D

  40. #190 piezas dice:

    Ybueno: después de soportar el bombardeo neutrónico (débil) del trollario, sí que me gustaría dejar una reflexión mientras D. Javier nos llama a un nuevo güesico. Si la nave de exploración la hubiera lanzado el equipo de ingenieros de San Pablo CEU, lo más probable es que su explicación para preservar un Dios caduco, hubiera balbuceado algo sobre los problemas del condón y sus malditos poros… cualquier cosa antes que sucumbir ante la belleza terrible de la Naturaleza, esa pggogggetagga.

  41. #191 Carlos Arrikitown dice:

    Pa los aburrios un de hostias en redliberal. Los comentarios.
    http://aquiles.blogsome.com/2008/03/19/como-disfruta-un-no-liberal-en-semana-santa/#comments

  42. #192 Anonymouse dice:

    ¿Qué lugar ocupa Dios en estos tiempos que corren?

    Demasiado, como siempre. Pero cada vez menos. Gracias a Dios.

  43. #193 Ouro dice:

    Sanches Drago está peor de la olla de lo que se pensaba. http://estrelladecombate.blogspot.com/2008/03/me-suplantan-en-el-blog-de-sanchez-drag.html

  44. #194 Anonymouse dice:

    Qué divertida Salma en Elentir’s place.

  45. #195 JPatache dice:

    La “moderna” contrarreforma avanza. Después de la misa en latín, se va a acabar eso de que te den la hostia en la mano. Demasiado frívolo. Hace falta un intermediario. Que nos la meta en la boca.
    http://iblnews.com/story.php?id=34633

  46. #196 Zarrapanizogaínza dice:

    #194

    Cuenta, cuenta, que es que estamos baneaos…
    (Elentir es un libeggal-libeggal, como Dios y El Mandril mandan.)

  47. #197 Zarrapanizogaínza dice:

    Y todo por preguntarle (cordialmente, eso sí) si se tragaba su propio semen…

  48. #198 Ouro dice:

    El canal que todos esperabamos se estrena esta semana santa. http://img212.imagevenue.com/img.php?image=14078_Canal_Cat47lico_122_383lo.jpg

  49. #199 Fétido dice:

    Centésimonomagésimonono.

  50. #200 Fétido dice:

    … y ducentésimo.

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