May 17
Cinco lunes a la luna de Valencia
Una vez es anécdota, dos pueden ser casualidad. A la tercera, la estadística te derrota y cuando ya son cuatro sólo queda admitir la tendencia y esperar el quinto advenimiento. Primero fue Aguirre, luego Zaplana, después Acebes y el último incendio de los lunes lo ha montado San Gil. ¿Quién será el siguiente pirómano?
A medida que se acerca el congreso del PP, la crisis en la derecha no sólo no se diluye sino que va a más. A estas alturas, es ingenuo pensar que la sucesión de latigazos que afronta Mariano Rajoy en su calvario hacia Valencia no responde a una estrategia calculada de acoso y derribo. Los que saben de comunicación saben también lo que vale un lunes. Es el día en el que arranca la semana, es el día en el que arrancan las noticias. Las historias de la semana anterior tienen que ser muy importantes, tienen que tener nuevos picos de intensidad, para que vuelvan a las portadas de los diarios una vez pasa el domingo, cuando el marcador se pone a cero. Si Zaplana, que se fue un martes, o Acebes, que se largó un lunes, o San Gil, que comunicó su enfadó el domingo por la noche, hubiesen dado el portazo un viernes, a las 72 horas ya no serían noticia de portada. Al dejar plantado a Rajoy en el arranque de la semana, el bofetón duró los siete días. A eso, en política, se le llama premeditación y alevosía.
Y mañana será lunes y el PP proveerá. Viendo la agenda, sobran candidatos para alunizar contra Rajoy. El lunes, José María Aznar dará una conferencia en el hotel Wellington de Madrid. Organiza la FAES, esa fundación del PP en la que jamás ha mandado Rajoy. La excusa es el décimo aniversario de la entrada de España en el euro. Puede que Aznar no se salga del guión y hable sólo de su libro, como hizo en una reciente charla sobre Josep Pla. El ex presidente del Gobierno cuyo dedo señaló al hoy cuestionado Rajoy lleva ya semanas callado. Sin embargo, mucho tiene que haber cambiado Aznar para que no le haya disgustado la manera en la que se ha llevado la crisis con María San Gil. En esta batalla, Mariano Rajoy ha conseguido una derrota doble. No pudo centrar su discurso político, pues al final asumió como propias todas las barbaridades ultras de San Gil sobre los nacionalismos. Pero tampoco evitó el incendio, pues la presidenta del PP vasco, más que aconsejada por Jaime Mayor Oreja, le dejó plantado igual. A propósito es difícil hacerlo tan mal.
Aznar no es el único con cita el lunes. También tiene conferencia el alcalde de Madrid, que hablará en el mismo foro ABC donde, hace unos lunes, Esperanza Aguirre lanzó su desafío al grito de “no me resigno”. La guerra de Gallardón es otra y sería sorprendente que ahora mudase de bando, aunque milagros más raros se ven estos días. Su juego pasa por convencer a Rajoy de que él sí será leal para que lo incluya en su equipo. El jueves, en la fiesta de San Isidro, patrón de Madrid, Gallardón pasó tres horas con Rajoy. Sin embargo, la reunión fue más corta de lo que al alcalde le habría gustado –Gallardón llegó antes de lo previsto, con mala cara, a la siguiente cita de su agenda–. Ambas partes implicadas en el encuentro, los gallardonistas y los marianistas, niegan que hubiese oferta. Como dice un político madrileño, partidario de Aguirre, “en el cuaderno azul de Rajoy cada día que pasa hay más nombres tachados”. Otros en el PP no se fían y creen que la alianza por el centro reformista aún podría ser, tal vez con
Gallardón de vicesecretario en vez de como secretario general.
Pero el lunes que más teme Rajoy es otro, uno que aún no está anunciado en la agenda. Desde hace semanas, varios sectores del PP se mueven para construir una lista alternativa que pelee en Valencia por liderar el partido. Es una tercera vía, que empujan varios diputados descontentos, a espaldas tanto de Francisco Camps como de Esperanza Aguirre, que ha cambiado de estrategia y por ahora prefiere esperar al siguiente congreso, al de 2011. Sólo falta el personaje clave de esa lista, el número uno. Desde los escaños rebeldes tentaron primero a Eduardo Zaplana y también hablaron con Gustavo de Arístegui. Pero el nombre que más suena, el que más daño puede hacer a Rajoy, es el de Juan Costa. El ex ministro, que abandonó un sueldo millonario en Ernst & Young para enrolarse en la campaña electoral de Rajoy, deshoja la margarita y se piensa sus opciones. Tiene una oferta para volver a la empresa privada, que siempre paga más y da menos disgustos. Hay quien cruza apuestas sobre cuál de los dos fichajes estrellas del proyecto económico de Rajoy, Costa o Manuel Pizarro, será el primero en demostrar que la economía bien entendida empieza por uno mismo. Pero Costa, antes de abandonar la política por segunda vez, podría presentar batalla. El miércoles se reunió con Rodrigo Rato, su mentor, y no fue para hablar de negocios.
Cada día que pasa, son más en el PP los que creen que Rajoy no llegará al congreso del PP en Valencia como único candidato. “Y si llega, habrá muchísimo voto en blanco”, dice un diputado conservador. Al cuestionado líder del PP aún le falta un mes hasta el congreso. Le quedan cinco lunes a la luna de Valencia. A este ritmo, son más que suficientes para que los conspiradores manden a Rajoy a tomar los lunes al sol.


Mayo 19th, 2008 a las 1:05 pm
Hoy he visto en la portada de Público un hueco para el estreno de Indiana Jones. Sigo enfadada por no haber visto el día 13 un hueco para el lanzamiento del nuevo disco de Manolo García.
Mayo 19th, 2008 a las 6:21 pm
anonadada, calla mujer, que sino te pondran negativos!!!!!. Ves ya tienes uno.
Mayo 25th, 2008 a las 10:27 pm
[…] Raúl Pleguezuelo Ante las ya habituales bajas de históricos del PP con las que Rajoy se desayuna cada lunes, son muchos los que esperan intrigados el inicio de semana, incluso hay quienes hacen porras. Pero […]
Mayo 26th, 2008 a las 12:32 pm
[…] domingo pasado escribía Nacho Escolar una interesante tribuna sobre la crisis del PP . Me llamo la atención la reflexión sobre la comunicación, muy […]