172 elementos, tomados de dos en dos. ¿Ventana o pasillo? El peor escalofrío de la lectura de la prensa hoy consiste en repasar la lista de pasajeros del JK5022 con la inquietud de si detrás de ese Fernández, ese López o esa García se esconde tu Fernández, tu López o tu García. Es la brutal diferencia entre el drama anónimo y la cara conocida. 172 personas, 153 muertos. Otro detalle igual al 11-M: a medida que se conozcan más detalles, sabremos que el amigo de un amigo, que el primo de un vecino o que el cuñado de un compañero de trabajo están en esa lista de nombres muertos. El mundo, tras la tragedia, siempre es mucho más pequeño.
—————–
¿Qué es lo que falló? El detalle clave parece estar en el primer despegue fallido. Casi una hora antes de estrellarse, el Md-82 de Spanair entró en pista para despegar. Pero el piloto detectó un problema técnico y abortó la maniobra después de recorrer unos 200 metros. No está clara la causa que llevó el piloto a desistir -algunas fuentes indican que era un problema en el indicador de temperatura de un motor-, pero el avión pasó después una segunda revisión técnica, además de la protocolaria de antes de cada vuelo, justo antes del accidente. Cada revisión, así como la causa que llevó al piloto a abortar el primer despegue, queda registrada en un informe que a estas horas es probable que esté en manos del juez que investiga el accidente.
—————–
“El avión está mal y aún así despegaremos”. Fernanda nunca olvidará esta frase, que escuchó a través del móvil de Ligia, su hermana gemela, minutos antes de que el JK5022 se estrellase. Ligia tuvo suerte: es una de las 19 supervivientes y su estado de salud incluso le permite contar lo que pasó: “Oí un ruido horrible y salí despedida”
—————–
En los comentarios de ayer, muchos pedíais a los periodistas más cuidado con las fotos demasiado explícitas, más respeto por el dolor de las familiares de las víctimas. En Público así lo hemos intentado, aunque no sé si lo hemos conseguido: siempre es difícil dibujar la frontera entre la información y la dignidad con un drama así.
—————–
El juez que lleva el caso intentó, sin éxito, que algunas de las fotografías más siniestras no se difundiesen. Esta foto, por ejemplo (aviso: no es agradable), la hizo alguien del Samur y después se la pasó a las agencias EFE y AP. El juez la vetó para España y EFE no la mandó a nadie, aunque a última hora de la noche sí envío otras imágenes menos duras del accidente, como la que que hoy llevamos casi todos los periódicos en portada, que probablemente fueron tomadas por la misma persona. AP sin embargo, sí envió las imágenes censuradas a sus abonados en el extranjero. Sin embargo, algunos diarios españoles ellos -la he visto en papel en El País y ABC- la publican hoy sin firmar (probablemente la consiguieron a través de algún diario extranjero).
—————–
Rueda de prensa de Spanair sobre el accidente. En efecto, el primer intento de despeque se abortó por un “calentamiento excesivo en una toma de aire” del motor. ¿La solución? Según asegura el portavoz de la compañía aérea, “se desconectó el interruptor de la zona sobrecalentada”. Es dedir “se trató y aisló el problema”, pero no se resolvió. Según Spanair, se trata de una práctica “autorizada por los manuales de aviación”. También han informado de que una de las cajas negras (en realidad son de color naranja) está averiada.
—————–
En la edición de papel de Público hoy hemos cometido un error que, con razón, ayer criticaba Malaprensa. El accidente no fue en la T4: los vuelos de Spanair salen de la T2. Y sí, es cierto que se estrelló en las pistas de la ampliación de Barajas, pero la realidad es que el accidente no ha sido en ninguna terminal, ni la T2 ni la T4, sino en la pista. No hemos sido los únicos en equivocarnos. Acabo de escuchar en la radio otra vez lo de “accidente en la T4″.