dic 09
La prensa en la UVI
Iñigo Sáenz de Ugarte
Varias noticias en los últimos días para aumentar el pesimismo en el negocio de los medios de comunicación, en especial en el sector adepto a la idea ‘el último que apague la luz’. El grupo Tribune, dueño de Chicago Tribune, Los Angeles Times y otros periódicos, estudia declararse en suspensión de pagos y ponerse en manos de los bancos. Puede ser un amago sólo para obligar a las entidades financieras a pasar por el aro de reestructurar una deuda a la que el grupo no puede hacer frente. Puede ser también el prólogo a la venta forzada por los bancos de algunas de las cabeceras del grupo con el único objetivo de obtener fondos con los que ir pagando la deuda.
Malos augurios para el futuro de algunos periódicos que están entre los más antiguos y prestigiosos del país. La clase de cabeceras que nadie piensa que estén en peligro de desaparecer. Pero cuando tienes que pagar la asombrosa cantidad de 1.000 millones de dólares al año en intereses, cualquier cosa puede ocurrir. Nadie tiene muchas opciones de elegir su futuro cuando está entubado en la UVI.



diciembre 10th, 2008 a las 13:40 Vota el comentario:
El caso es que jugaron la partida, como cualquier otro día. Mala suerte, la de Inaxio. Pero la vida sigue. Hay que seguir jugando. En el País Vasco, desde 1976, la vida (y la muerte) es así y no de otra manera. Antes era peor: “algo habrá hecho”.
Aunque la realidad es que con lo que no contaban (ni ellos, ni los medios adictos al Régimen) con que El Mundo, y además en portada, publicara una foto con sus caretos. He ahí el problema (vasco).
diciembre 11th, 2008 a las 10:43 Vota el comentario:
#98
He intentado resistirme, señor Arrikitown, pero me reconcome una duda…¿Es ud. negro…o… es ud. negro?
diciembre 11th, 2008 a las 13:13 Vota el comentario:
#97 CyberBeata
Ha acertado ud. de lleno conmigo, salvo en un pequeño matiz: no soy un simple escritor frustrado, soy un Gran Escritor Frustrado…es lo más alto que puedo llegar con mis opiniones.
Si quisiera publicar, no me quedaría más remedio que convertirme en un pequeño escritor frustrante. Quién sabe, todo es ponerse.