abr 30 2009
¿De qué hablaban los periód…
¿De qué hablaban los periódicos y los telediarios antes de la gripe porcina? ¿Alguien se acuerda?
abr 30 2009
¿De qué hablaban los periódicos y los telediarios antes de la gripe porcina? ¿Alguien se acuerda?
abr 29 2009
Hay un par de cifras que explican bien la naturaleza feroz de esta crisis. En enero de 2008, en España había 5,07 millones de trabajadores temporales y 11,74 millones de trabajadores fijos. En marzo de 2009, el número de empleos temporales se había reducido en un millón, pero el empleo fijo no sólo no ha bajado con la crisis sino que ha crecido ligeramente hasta los 11,81 millones: hoy hay setenta mil personas más con contrato fijo que en enero de 2008.
Dice la patronal que en España despedir es caro. A la luz de estos datos, es obvio que para la mayoría de los empresarios despedir resulta innecesario, ¡para qué complicarse!: basta con no renovar el contrato temporal a ese enorme porcentaje de trabajadores precarios, esa casta sin derechos, para ahorrarse hasta la indemnización. El ajuste laboral –ese terrible eufemismo– no es ni caro ni barato: es simplemente gratuito.
La economía española fue la campeona de Europa en creación de empleo y ahora, por las mismas, se ha convertido en la plusmarquista mundial en paro. Una cosa ha llevado a la otra: el fraude de ley generalizado, que permitió a las empresas contratar a trabajadores temporales para cubrir puestos que deberían ser fijos, construyó el castillo de naipes que hoy se hunde dejando en la calle a cuatro millones de familias.
La crisis ha revelado la verdadera cara del milagro español: un crecimiento basado en el empleo precario y en el ladrillo cuyos cimientos plantó el PSOE de Felipe, cuyos muros levantó el PP de Aznar y cuyos cascotes ahora recoge el Gobierno de Zapatero. Mientras tanto, la (subvencionada) gran banca española se mantiene como la reserva espiritual de occidente y mantiene sus beneficios pese a la tormenta; que no todo van a ser malas noticias.
abr 29 2009
Esperanza Aguirre premia a Ignacio González, el protagonista de Espías en Madrid (la película), con nuevas competencias autonómicas.
abr 29 2009
abr 28 2009
Javier Ortiz dejó escrito su obituario, “una humorada”, porque no quería que el día en que de verdad se muriese “cualquier gacetillero inútil” arruinase su muerte “con una necrológica burocrática y de circunstancias”. No fue sólo por eso. Sus compañeros en El Mundo, hace unas horas en el tanatorio de Madrid, recordaban que Javier, que nunca perdió su buen humor, prometió que algún día escribiría su propio obituario, una sección que él fundó en El Mundo y a la que dedicaba tantas horas que parecía inevitable que en ella también enterrase su último artículo. La muerte es una certeza, las únicas incógnitas son el cómo y el cuándo. Las cosas nunca suceden como se planean: en el corto camino hacia su obituario, Javier Ortiz acabó divorciándose del que fue su diario –diferencias irreconciliables, pasa en los mejores matrimonios– para llegar a las páginas de Público, que hoy están de luto porque ni Javier tenía edad para morir ni un periódico que aún no ha cumplido los dos años de vida se merece enterrar tan pronto a uno de sus fundadores.
Conocí a Javier no hace mucho, en el verano de 2007, unos meses antes de la salida de Público. Lo conocí en persona, quiero decir, porque hacía muchos años que leía sus artículos, recortaba sus textos, repasaba a diario su blog. Para muchos de los que arrancamos este periódico, Javier Ortiz era ya una guía, una referencia; un periodista honesto y coherente con sus ideas al que nunca le importó meter el dedo en la llaga, decir lo que nadie quiere escuchar, pensar a contracorriente.
Hace un año, tal vez más, tuvimos una larga conversación sobre la muerte. Acababa de fallecer uno de sus hermanos y me sorprendió la fuerza con la que afrontaba la tragedia y también, como después demostró ante su propia muerte, su sentido del humor. Ya entonces hacía tiempo que había dejado escrito su propio obituario. Supongo que ya sospechaba que más pronto que tarde iba a morir. Supongo que ya se había preparado para ello.
Hace unos días, en una de sus últimas columnas Javier Ortiz citó a otro maestro, Manuel Vázquez-Montalbán, en una frase que a él también le definía: “Te acuestas siendo un triste socialdemócrata y, por la mañana, cuando te levantas, resulta que te has convertido en un peligroso izquierdista. Como el tiempo trascurrido te ha pillado en la cama y durmiendo, deduces que la metamorfosis no puede ser cosa tuya, sino de los demás”.
La metamorfosis de los demás a Ortiz no le cambió. Tampoco pudo con su excepcional sentido del humor que, como su coherencia, le acompañó hasta el final, hasta su última frase, hasta su obituario.
abr 28 2009
Isaac Rosa
La humanidad asiste a sus últimos días, ya podemos ir despidiéndonos. Los últimos humanos que conseguimos sobrevivir a la gripe aviar (que devastó medio planeta años atrás), a las vacas locas (que diezmó la población europea hace una década) y al efecto dos mil (que extendió el caos en occidente), vemos cómo la gripe porcina puede ser el tiro de gracia final, a la espera del meteorito que siempre está a punto de chocar contra la tierra.
abr 28 2009
Falleció esta madrugada. Se lo veía venir, y como no quería que “cualquier gacetillero inútil” arruinara su muerte “con una necrológica burocrática y de circunstancias”, dejó escrito él mismo su propio obituario: sueño con Jamaica.
abr 27 2009
Ya que el mundo se acaba, hablemos antes de las cosas que de verdad merecen la pena: del arte y la belleza. He buscado en Spotify, y allí he encontrado 37 maneras distintas de cantar Tainted Love, y estoy seguro de que faltan muchas. La canción, tal vez una de las más versionadas de la historia de la música, se hizo mundialmente famosa en 1981 con los ingleses Soft Cell, pero en realidad no es suya. Mucho antes, en 1964 la grabó la cantante estadounidense Gloria Jones. Tampoco era suya. La escribió para ella Ed Cobb, un compositor que se hizo famoso en los años 50 con el grupo The Four Preps.
En Spotify, como os decía, hay 36 covers más de la canción, pero casi todas toman como punto de partida la versión que hizo Soft Cell, que se ha convertido en el canon Tainted Love. Más concretamente, casi todas suelen tener como elemento común alguno de los dos grandes hallazgos del grupo inglés.
El primero: ese ‘pam, pam’ que subraya las estrofas, ese golpe de teclado acompañado de palmas que separa “sometimes I feel I’ve got to” (pam, pam) “run away”. En el original de Gloria Jones es una simple pausa en la que suenan dos anodinos golpes de guitarra, pero es la misma guitarra que acompaña el resto de la estrofa y sólo destaca cuando ya se conoce la versión de Soft Cell.
El segundo: ese ‘tu… tu’ sincopado de la caja de ritmos que hace de embajador del ‘pam, pam’, que lo acentúa. Si se escucha atentamente una segunda versión de Tainted Love que grabó la propia Gloria Jones en 1976, ese sincopado también está presente en algunas partes de la canción -no en toda, como en la versión de Soft Cell- y son dos notas de metales; tal vez una trompeta o un saxo.
En realidad, Sof Cell se limitó a colorear con fluorescentes muy llamativos algunos de los elementos musicales que ya existían en el original que compuso Ed Cobb y en los arreglos que incluyó el productor de la segunda versión de Gloria Jones. Pero fue ahí, en el subrayado, en el collage de corta y pega, donde la canción encontró su identidad única, su alma.
Hace unos años, en 2002, Marilyn Manson abrió otra vez esa tumba añadiendo algo de brocha gorda a las dos pinceladas que dejó Soft Cell. Curiosamente, cuando buscas Tainted Love en la Wikipedia, la adaptación de la que hablan es la de Marilyn Manson: la versión de la versión de la versión de Gloria Jones.
abr 27 2009
abr 27 2009
“He tenido propuestas para dedicarme a la política, que me gusta mucho, pero siempre creí que lo haría mejor de manera independiente”.
“Pedro J llegó a decir que sí a Prisa, para trabajar en El Globo, pero luego se echó atrás. Aquí hubiéramos sabido potenciar sus virtudes y limado sus defectos”.
“La vocación son las circunstancias. Yo, en el colegio, quería ser cura”.
“No tengo muy claro si habrá periódicos en el futuro, pero seguro que habrá periodistas. Siempre necesitaremos que alguien nos interprete la realidad”.
Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa, en una entrevista publicada en el último número de Esquire
abr 25 2009
Tragicomedia en dos llamadas
Álvaro ‘el bigotes’: Presidente.
Francisco Camps: Feliz Navidad, amiguito del alma.
Álvaro: Oye… que te sigo queriendo mucho.
Camps: Y yo también.
Cuentan en Valencia que la primera persona que advirtió a Eduardo Zaplana de que su delfín se la jugaría, que le traicionaría en cuanto alcanzase la presidencia de la Comunidad Valenciana, fue su mujer, Rosa Barceló. “Alguien tan pelota no es de fiar, no puede ser leal”, dicen que le dijo Rosa a su marido a la vuelta de unos días en familia, durante las fiestas de Cartagena, en los años en los que Zaplana aún presidía Valencia pero sólo pensaba en Madrid. Durante aquel viaje, Camps no paró de piropear a Zaplana, a su señora y a Cartagena –qué hermosa eres– hasta llegar a ese punto de incómoda genuflexión permanente que sólo agrada al señor presidente, al insigne peloteado, pero que produce repulsión al que contempla la escena sin ser el blanco principal de tanto elogio, el único ciego. El halago debilita, pues pocas personas son sus mejores críticos; por exagerados que sean los elogios, en el elogiado siempre suenan como más que merecidos.
Camps: Ya, ya lo sé, pero sobre todo para decirte que te quiero un huevo.
Álvaro: Bueno, qué… contarás durante muchos años con mi lealtad, ¿vale?
Camps: Perdona, ¿durante muchos años? No, hijo de puta, durante toda tu vida. Ja, ja…
“Para llegar lejos en política, lo importante es cuidar al elector; al que te elige para que vayas en la lista o en el Gobierno”, suele bromear entre obscenas carcajadas un vicepresidente autonómico del PP que aspira a heredar. Su chiste muestra bien lo poco que respetan determinados políticos la soberanía popular, hasta qué punto algunos ponen por delante del servicio público su propia supervivencia, entendida como mantener el coche oficial, que sin el chofer muero. Pero la broma es certera en su realismo sucio. A Paco Camps le ha funcionado muy bien lo de cuidar al elector. Le valió con Eduardo Zaplana, que sólo años después, cuando su dócil protegido se rebeló contra él y fumigó implacable a los suyos, descubrió hasta qué punto el instinto de su ex mujer era acertado. Pero también le ha servido con Mariano Rajoy, un elector que es hoy su mayor soporte, pues le debe las muchas atenciones que le sostuvieron en su sillón cuando media derecha conspiraba contra él, tras la derrota en las generales.
Dice Mariano Rajoy que un presidente no se vende por tres trajes, como si la tarifa afectase al delito o fuese una prueba de inocencia. El presidente del PP paga sus deudas, y se equivoca. Rajoy sabe, o alguien debería decírselo, que el gesto que hizo Camps hace un año para protegerlo de las hienas no fue fruto de una lealtad sincera sino de un cálculo interesado: al barón de la buena percha, que ni es diputado ni está en Madrid, no le interesaba que el sillón de Génova se quedase vacío tan pronto, pues habría supuesto entregárselo a otro. ¿Se merece ahora Camps que Rajoy le proteja y una así su destino al de alguien que se despeña, traje abajo? El presidente del PP cree que sí, aunque puede que más tarde descubra lo mismo que ya sabe Zaplana: que si Camps sobrevive a los costurones y no corre la suerte de su amiguito del alma, antes o después le traicionará. Está en su naturaleza.
Álvaro: Por eso, tío, es que espero que sean muchos.
Camps: Ya, pero bueno, no tienes que decir durante muchos, porque eso tiene un límite, una caducidad, durante toda tu vida…
Álvaro: No, llevas razón, siempre me tienes que… ¿ves? Es la ventaja de estar todos los días delante de un micro.
Camps: Exacto.
Álvaro: Tu caudal de palabras, tu facilidad de palabras… Te quiero mucho a ti y a tu familia. ¿Vale?
De igual forma que aquellos que son maltratados durante la infancia tienen más posibilidades para convertirse después en maltratadores, en el peloteo también se pasa con facilidad de víctima a verdugo, y viceversa. El pelota se convierte así en la presa más fácil para otro pelota más arrastrado que él, y también exige a su vez más atenciones y elogios de sus palmeros. Lo lógico sería pensar lo contrario: que nadie mejor que un pelota, alguien que se aprovechó de la debilidad que provoca el halago para matar a su peloteado, para detectar el mismo veneno en su copa. Pero la realidad demuestra que el más servil con el fuerte es también el más cruel con el débil, que no hay peor amo que un esclavo con látigo. El pelota, en su esencia sadomasoquista –a ratos dominante, a ratos sumiso–, es también aquel que sólo entiende las relaciones sociales en un eje vertical, el del poder. Por eso suele ser tan generoso en sus superlativos elogios para su jefe como sensible a los halagos y prebendas que recibe de los que considera sus inferiores. Él cree saber mejor que nadie que el mundo funciona así.
Álvaro: ¿Has leído mi tarjetón?
Camps: Muchísimas gracias, ¿eh?
Álvaro: Bueno, escucha, tu… ¿Has leído mi tarjetón?
Camps: Sí, sí, sí…
Álvaro: Bueno, pues fíjate, fíjate si te debo…
Camps: No, no, nada.
Álvaro: Sí, sí, sí.
Camps: Bueno, yo quiero que nos veamos con tranquilidad para hablar de lo nuestro… que es muy
bonito.
Francisco Camps, milano bonito, agradeció el tarjetón y lo que lo acompañaba el 7 de enero de 2009, al día siguiente de Reyes. ¿Qué le regaló Álvaro, el bigotes? ¿Oro, incienso, mirra? Si los Reyes Magos son los padres, ¿es acaso el bigotes el padre de Camps? Si el halago es un regalo para los oídos, el obsequio es también un halago material, su forma en átomos. Es parte del ciclo natural del pelota: quien con halagos mata, con regalos muere.
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Ilustración de Pepe Medina
abr 25 2009
Juan Carlos Escudier
En pleno abismo de la crisis, con más de cuatro millones de parados llamando a las puerta del INEM, la patronal ha enseñado la patita con tanto descaro que hasta el PP ha pedido a sus dirigentes que se cubran un poco el muslo porque van provocando. La gran propuesta de los empresarios para salir del marasmo, frenar el desempleo y evitar el colapso de la Seguridad Social, tres en uno como el lubricante, es una variante de despido libre que han denominado “contrato indefinido no fijo”, que además de ser una contradicción in terminis es, como se verá, gran tomadura de pelo.
El citado contrato indefinido no fijo establece un período de prueba de dos años, dentro de los cuales el empleador puede poner al trabajador de patitas en la calle en cualquier momento, con el único requisito de avisar con siete días de antelación y con una indemnización de ocho días. Transcurridos este plazo, si la relación laboral continúa, el trabajador se convierte en fijo, aunque el contrato podrá extinguirse en cualquier momento, sin más obligación que preavisar al empleado con un mes de antelación y abonar 20 días de salario por año con un tope de doce mensualidades. El contrato tiene una última ventaja, y es que, eliminada la tutela judicial, nos ahorramos un pico en juzgados de lo social.
“No pretendemos abaratar el despido sino la contratación, reducir el absentismo, flexibilizar los contratos a tiempo parcial (…) y reducir la temporalidad a través de contratos fijos más asumibles económicamente hablando”, ha dicho sin rubor Gerardo Díaz Ferrán. Lo de abaratar la contratación tiene su guasa porque en 14,6 millones de los 16,6 millones de contratos celebrados en España en 2008 fueron temporales, la mayoría suscritos en claro fraude de ley en la medida en que se usó la contratación temporal para actividades permanentes de las empresas.
abr 25 2009

“Yo sé cómo salir de la crisis”
José María Aznar, en una entrevista con posado para el dominical de ABC.
abr 25 2009
“La próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España y eso requerirá nuevos cambios en las condiciones estructurales de nuestra economía porque tampoco quiero alcanzar ese objetivo a cualquier precio. Sólo quiero el empleo, estable, y estamos en condiciones de comprometer un objetivo: la reducción de la temporalidad hasta situarla en el 25% en el 2012.”
José Luis Rodríguez Zapatero, 3 de julio de 2007, durante el debate del estado de la nación.
“Aunque tengamos por delante un incremento de la tasa de desempleo, estaremos en niveles mucho mejores que cuando llegamos al Gobierno (11,2%)”.
José Luis Rodríguez Zapatero, 8 de abril de 2008, en su respuesta a Mariano Rajoy durante el debate de su investidura.
“Será en marzo, en abril, cuando tengamos un ritmo intenso de actuaciones de obras públicas que, sin duda alguna, van a generar empleo en un volumen muy estimable”.
José Luis Rodríguez Zapatero, 18 de diciembre de 2008, durante la sesión de control del Congreso.
“Nos situaremos entre los tres millones y medio de parados y los cuatro millones, pero sin llegar a cuatro”.
Pedro Solbes, 18 de enero de 2009, en una entrevista publicada en El País.
“No llegaremos a los cuatro millones de ninguna de las maneras; nos quedaremos muy por debajo”.
Celestino Corbacho, 8 de enero de 2009, en declaraciones a RNE.
“Aquí los únicos que crean alarmismo, los únicos que crean incertidumbre y los únicos que no se ajustan a la realidad son ustedes. En estos momentos acaba de dar por amortizado 4.000.000 de parados. Todavía no hemos llegado, señor diputado. Parece que tiene usted una especie de inquietud y prisa por que se llegue”.
Celestino Corbacho, 22 de abril de 2009 (el pasado miércoles), en la sesión de control del Congreso.
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“No llegaremos a los cinco millones de parados”.
Elena Salgado vicepresidenta económica, ayer, al conocer el dato del paro.