may 31 2009
Rajoy y el fuego amigo
Que Rajoy haya unido su suerte a la de los imputados Fabra y Camps tiene sus dos caras. El lado malo es que el presidente del PP se convierte así en el cómplice político: si hay condena, la pena también será un poco suya. El lado bueno es que, en cuestión de suerte, nadie más afortunado que Fabra: Rajoy haría bien en pasarle la papeleta de las europeas por el lomo, a ver si así la fortuna le sonríe en las urnas como al metabarón de Castellón en las loterías.
Ironías aparte, cuesta explicar lo de Rajoy con Fabra. Con lo grande que es España, ¿qué necesidad había de parar a hacerse fotos en Castellón? Los habituales en la caravana electoral del PP no recuerdan precedentes; Rajoy apenas ha pisado esta provincia durante sus campañas anteriores. La estrategia, como de costumbre, responde al debate interno: nada une más que el enemigo exterior. En el PP creen que la corrupción no sólo no perjudica sus posibilidades electorales, sino que incluso las refuerza, pues también ayuda a dejar en casa a muchos votantes de izquierdas, siempre más melindrosos.
Bajo estas claves, la campaña está yendo bien para el PP: las encuestas les sonríen y han conseguido marcar el terreno de juego (en forma de avión Falcon). Pero los marianistas aún no cantan victoria. Creen que una participación tan baja como la proyectada puede ser imprevisible y, lo más importante, temen que esta semana salgan a la luz, en uno de sus supuestos diarios amigos, unas grabaciones que afectan a una persona importante del equipo de Rajoy. Como en todas las guerras, las peores balas contra el gallego son las que vienen de su propia trinchera.



