Atentos al iPad de José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica América, que juega con su tableta mientras se somete a la aburrida junta general de accionistas: ese paripé anual en el que los pobres directivos de las grandes empresas se ven obligados a soportar las incómodas preguntas de los pequeños accionistas. Álvarez-Pallete explota burbujas. Es una gran metáfora del momento actual.
Chacón da un paso atrás “por el partido” y “la estabilidad del Gobierno”. Es una manera elegante de decir que lo hace contra su propia voluntad, porque la alternativa no era un congreso, sino forzar la salida de Zapatero al frente del partido y de la presidencia del Gobierno; forzar un adelanto electoral en un delicado momento en el que la amenaza de un rescate para España aún sigue ahí. Ha sido Zapatero, entre otros, quien le ha pedido que no se presente, y el presidente lo ha hecho no porque reniegue de las primarias, sino porque el aparato del partido no le ha dejado otra opción.
Que Chacón haya dado un paso atrás hoy no significa que no lo vaya a volver a intentar en el próximo congreso, tanto si se celebra antes de las elecciones como si llega después. La única duda que queda para el sábado, para el comité federal, es qué será de las primarias, ahora que sólo queda un candidato: Rubalcaba. En teoría, siguen abiertas. En teoría, cualquiera se puede presentar. En la práctica, es muy difícil reunir los avales necesarios. Alguno lo intentará.
Habla Francisco Camps. Es su frase más gloriosa de la noche electoral: “El pasado no tiene valor, sólo lo que hagamos cada día porque el mañana es más importante que el ayer”. Tres días después de esa victoria que inspiró tan pomposa declaración, su futuro le ha atropellado en forma de auto judicial. El Tribunal Superior de Justicia valenciano ha comenzado a investigar a gran parte de la cúpula del PP de Camps por gravísimos delitos de corrupción. Es legítimo preguntarse por qué la justicia no tomó esta decisión antes. Visto el resultado de la Gürtel en las urnas, no creo que la oposición se queje. Si los jueces lo llegan a anunciar antes de las elecciones, lo mismo la victoria del PP habría sido incluso mayor.
¿Por qué razón no pasan factura a algunos partidos los escándalos de corrupción? ¿Por qué apenas no resta votos que el primero de la lista esté imputado por un delito tan grave como el cohecho, que en castellano común significa soborno? Algunos estudios dicen que la clave es la información: allí donde no hay apenas medios críticos, el desgaste es casi inexistente. Unos pocos dicen “Gürtel”, otros muchos responden “tres trajes”, y en el ruido generado entre información y propaganda, el ciudadano acaba ignorando ambos mensajes y los anula a la hora de votar.
Otra cosa, sin embargo, será ver en el banquillo ante un jurado al molt honorable president de la Generalitat. Otra cosa será también la evolución de esta nueva causa, que ahora implica a muchas primeras espadas del PP valenciano. ¿Será suficiente ver para creer? ¿Influirá en algo en la siguiente campaña electoral, la de Mariano Rajoy? Tengo mis dudas y hoy estoy pesimista, así que no me hagan apostar.
El futuro del PSOE en esta semana crítica depende especialmente de dos personas y de su resistencia a la presión. De José Luis Rodríguez Zapatero: el secretario general que consolidó las primarias, que hizo del ideal republicano y de la democracia interna su discurso principal. Y de Carme Chacón: una de las aspirantes a sucederle y que tiene la otra llave para que se celebren esas primarias de las que Zapatero hoy parece dudar.
A Chacón la están presionando gran parte de los dirigentes del partido para que no se presente, para que se sume a una lista de consenso con Alfredo Pérez Rubalcaba como cartel electoral. No son sólo los partidarios del vicepresidente quienes se lo piden: también lo hacen algunos de sus teóricos apoyos en el Congreso y en el Gobierno. Argumentan que el PSOE está hoy tan herido que unas primarias a corazón abierto lo podrían desangrar. Chacón estaba decidida a presentarse, pero la presión es tan fuerte que es posible que le haga dudar.
La otra llave la tiene Zapatero, cuya influencia en Chacón es fundamental. Además, el presidente del Gobierno es quien debe decidir si ese órdago por el congreso extraordinario que ayer lanzó Patxi López se convierte en realidad. El análisis interno que hacen muchos es que unas primarias serían, en teoría, más favorables para Chacón. En un congreso, pintan algo más los dirigentes, que mayoritariamente apoyan a Rubalcaba. En unas primarias, dependerá sólo de la militancia, lo que siempre es una incógnita en un partido como el PSOE. Tras la debacle del domingo, la decisión de las bases es todavía más difícil de pronosticar. Pero los líderes del partido se pueden encontrar entre sus militantes el mismo bofetón que han cosechado en las urnas.
No se pierdan las primeras palabras de Gabino de Lorenzo tras conocerse el resultado electoral. Es el alcalde de Oviedo y principal líder del PP asturiano, que ha perdido la mayoría absoluta en su ciudad tras la irrupción de Francisco Álvarez Cascos (y que se ha convertido en la tercera fuerza política del principado)