Ago 03 2008
Hasta más ver
Ha sido un breve pero intenso placer sentirse leído aquí. Gracias Nacho y gracias a todos por vuestro tiempo. No se me ocurre nada mejor que desearos un buen rato y que disfrutéis en lo que sea que hagáis con un pedacito de una pequeña joya que se está pudiendo ver en satélite y en la redes de P2P habituales.
¡Hasta más ver!
Mientras Harold mordía una galleta de azúcar de Bavaria sintió que todos, a veces, cuando nos perdemos en el miedo y la desesperación…
… en la rutina y la constancia…
… en la desesperanza y la tragedia…
… podemos agradecerle a Dios por las galletas de azúcar de Bavaria.Y por fortuna, cuando no hay galletas todavía podemos hallar seguridad en una mano conocida en nuestra piel…
… o un gesto amable y cariñoso…
… o un sutil estímulo…
… o un abrazo de amor…
… o un regalo de tranquilidad.Sin mencionar las camillas de hospital…
… y los tapones para nariz…
… un pastel sin comer…
… y los secretos susurrados…
… y las Fender Stratocasters…
… y quizás una ocasional pieza de ficción.Y debemos recordar que todas estas cosas como los matices, las anomalías y las delicadezas que asumimos como meros accesorios de nuestra vida, estan aquí, de hecho, por una gran y noble causa:
Estan aquí para salvarnos la vida. Sé que la idea suena extraña. Pero también se que es verdad. Y así sucedió:
Un reloj de pulsera salvó a Harold Crick.
Stranger than fiction (2006), Zach Helm



