“Lamentamos cualquier vÃctima, cualquier pérdida. Esto puede tener un impacto psicológico sobre el público, pero se trata de una de esas tragedias que se pueden producir en nuestro mundo”
Dick Cheney, vicepresidente de EEUU, habla sobre la baja militar estadounidense número cuatro mil en la guerra de Irak.
Oacar Abou-Kassem
(…) Blackwater pagó en dos ocasiones a los familiares de las vÃctimas para que los sucesos no trascendieran. En la Nochebuena de 2006 un mercenario de Blackwater se emborrachó en la Zona Verde de Bagdad y tuvo una discusión con un guardaespaldas del vicepresidente iraquÃ. El empleado de la compañÃa de seguridad acabó asesinando al escolta iraquÃ. El mercenario fue sacado rápidamente del paÃs y todavÃa no ha sido acusado de ningún crimen.
Tras la protesta del Gobierno iraquÃ, el Departamento de Estado pidió a Blackwater que enviara una carta de condolencias y pagara una indemnización a la familia. Hubo una propuesta inicial de 250.000 dólares, pero al final todo quedó en 15.000.
De forma insólita, la embajada de EEUU en Bagdad llegó a anotar en un informe que si se paga mucho, “los iraquÃes intentarÃan que les matasen para beneficiar a la economÃa de sus familias”.
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Iñigo Sáenz de Ugarte
De todos los legados que dejó Rumsfeld en el Pentágono, éste es el que perdurará durante más tiempo. Algún dÃa, quizá en la próxima década, EEUU abandonará Irak. Lo que nunca cambiará ya será la implicación de la empresa privada en el negocio de la guerra.
Blackwater es una compañÃa muy especial –por algo le llaman la guardia pretoriana de la Administración de Bush– pero no la única. Decenas de ellas han encontrado un filón inagotable. Miles de ex soldados chilenos, sudafricanos, salvadoreños y, desde luego, estadounidenses y británicos tienen ante sà nuevas oportunidades. Y todo porque el gran imperio americano ha descubierto que matar al enemigo es una actividad laboral como cualquier otra. También se puede subcontratar.
Sin el reclutamiento obligatorio de la época de Vietnam, EEUU no puede mantener durante años un despliegue militar como el actual. Al mismo tiempo, los inevitables reveses de la guerra provocan molestas preguntas de parlamentarios y periodistas, al menos de los que no permiten que la patria nuble su juicio.
La solución consiste en contratar un ejército privado. Sus cifras de muertos no nutren el parte general de bajas. Se mueven entre sombras, sin hacer frente a las responsabilidades que obligan a los uniformados. El Estado no paga su entrenamiento ni sus pensiones. La relación calidad-precio no es desdeñable.
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Iñigo Sáenz de Ugarte
Napoléon decÃa que por encima de todo querÃa tener generales con suerte. En los tiempos que corren en la guerra de Irak, resulta mucho más rentable apostar por militares con carisma. El general de cuatro estrellas David Petraeus cuenta con algo de eso: la credibilidad entre la prensa norteamericana de la que carece George Bush. No le viene del cielo. Se la ha trabajado ofreciendo a los periodistas la mezcla perfecta de realismo y manipulación.
Petraeus no vende un discurso absolutamente triunfalista ni cree que EEUU esté a punto de ganar la guerra. Lo suyo es afrontar la cruda realidad. En su favor, juega su experiencia en los Balcanes y sus estudios en lucha contra la insurgencia. ¿Dónde está la trampa? En la manipulación de los datos que vende a la prensa y a la clase polÃtica.
Hoy hemos tenido un buen ejemplo con su comparecencia ante el Congreso de EEUU, junto al embajador en Bagdad. A diferencia de ocasiones anteriores, sà ha sido más optimista sobre el destino de la guerra. Como buen polÃtico con uniforme que es, ha ofrecido algo de calderilla a los demócratas: una retirada en diciembre de unos 4.000 soldados y otra algo mayor, que culminarÃa en julio del 2008. Este último repliegue dejarÃa en 130.000 el número de tropas en Irak, es decir, el mismo número que antes de la gran escalada que se inició en febrero.
En el próximo verano, estaremos por tanto con un número de soldados similar al de enero del 2007. Menudo avance.
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Iñigo Sáenz de Ugarte
La noticia ha pasado casi desapercibida. En lo que es sin duda un anticlimax, un teniente coronel ha sido absuelto de los cargos relacionados con las torturas de Abú Ghraib. El mayor escándalo del primer año de presencia militar norteamericana en Irak queda asà cerrado. Ya se puede ocultar debajo de una alfombra. Desde el punto de vista jurÃdico, la única responsabilidad ha quedado restringida a los policÃas militares que vigilaban la prisión. Las manzanas podridas. Todos los testimonios que señalaban a los generales y oficiales han sido discretamente olvidados. En realidad, nunca fueron considerados.
El teniente coronel Steve Jordan era el número dos de la brigada de inteligencia militar que tenÃa a su cargo la prisión de Abú Ghraib. En el juicio, sólo ha recibido una amonestación, que constará en su hoja de servicios, por haber desobedecido la orden de un superior de no hablar del asunto. Respecto a las torturas, ha salido inmaculado.
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El número de atentados indiscriminados ha descendido a la mitad en Irak durante los últimos seis meses, coincidiendo con el incremento de las tropas norteamericanas en el paÃs, según ha informado este domingo USA Today, que cita fuentes del Mando militar estadounidense en la zona. (…) Los militares opinan que el descenso de la actividad terrorista refleja los progresos que se están haciendo en el desarme de las redes de Al Qaeda en Irak. (…) La prensa progresista global –la inmensa mayorÃa de los medios, en la práctica– no ha informado de este significativo descenso de los ataques terroristas en Irak.
Libertad Digital, 14 de agosto de 2007: Los atentados masivos en Irak descienden a la mitad
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15-8-07: El peor atentado desde que empezó la invasión de Irak causa al menos 250 muertos.
Gracias, Enric
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Iñigo Sáenz de Ugarte: “Los norteamericanos se las prometÃan muy felices con la ofensiva de las tribus sunÃes de la provincia de Anbar contra Al Qaeda. Incluso habÃan difundido un cálculo según el cual el número de atentados indiscriminados habÃa descendido en los últimos meses. Una de las formas que tienen los militares de dar sensación de victoria consiste en retocar las cifras para que tengan mejor aspecto. PodrÃamos llamarle contabilidad creativa. Parece que las cifras de iraquÃes muertos en julio no invitan a tanto optimismo. Más bien a lo contrario.” Más en Guerra Eterna
Dick Cheney, actual vicepresidente de Estados Unidos, en 1994: “Deponemos a Sadam, y ¿a quién ponemos?, ¿qué hacemos luego?”
Visto en Boingboing - Gracias, Javier