Jul 29 2008
49-40
Así anda hoy Obama-McCain 2008, después de lo que alguna gente ha llamado simplemente una semana de turismo. Cuando se harten de leer tanto por aquí de las elecciones de los EE.UU., no avisen. Continuará…
Jul 29 2008
Así anda hoy Obama-McCain 2008, después de lo que alguna gente ha llamado simplemente una semana de turismo. Cuando se harten de leer tanto por aquí de las elecciones de los EE.UU., no avisen. Continuará…
Jul 25 2008
Y la muchedumbre enloquece.

Una citita:
“Pero a mi país y a vuestros países nos interesa que la primera misión de la OTAN fuera de las fronteras europeas sea un éxito. Por la gente de Afganistán, y por nuestra propia seguridad, hay que acabar el trabajo. América [sic] no puede hacer esto sola. La gente afgana necesita nuestras tropas y vuestras tropas; nuestro apoyo y vuestro apoyo para derrotar a los talibanes y Al Qaeda, para desarrollar su economía, y para ayudarlos a reconstruir su nación”.
Ya se mencionó aquí la libertad con la que Obama quiere tratar una guerra para la que exige tropas de otros países, y los posibles motivos detrás de su atención a ese conflicto.
Artículo de Público. Transcripción en inglés del discurso. Por qué fascina a esa misma gente que hizo a Sarkozy presidente de La República.
Jul 23 2008
Periodista: ¿En qué condiciones autorizaría acciones militares unilaterales de los EE.UU. contra objetivos dentro de las zonas tribales [del norte de Pakistán]?
Obama: Lo que he dicho es que si tuviéramos inteligencia militar con la que organizar acciones contra objetivos de primer de orden de Al-Qaeda, y el gobierno pakistaní no estuviera dispuesto a actuar contra esos objetivos, nosotros sí deberíamos hacerlo.
Perdón, no había visto el video (con transcripción en inglés) hasta ahora. Como Iñigo se ha ido de vacaciones, alguien tiene que hablar de estas cosas. No está claro si Obama es sincero y se equivoca gravemente de estrategia, o si todo es puro cálculo electoral. De ser lo segundo, compensa lo que podría considerarse su lado más “blando” con respecto a una guerra claramente impopular (Irak) con una pose mucho más agresiva y militarista con respecto a una guerra mucho menos controvertida (Afganistán). En este último contexto, este tipo de actitud intervencionista no desagradaría tanto al electorado general al tiempo que le daría puntos como candidato a Jefe de las Fuerzas Armadas.
Jul 20 2008
1. Acepta la pena de muerte, incluso para algunos delitos distintos al asesinato.
2. Defiende el derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego.
3. No descarta el recurso a la guerra contra Irán (“haré todo lo posible”, dijo) para evitar que ese país fabrique la bomba atómica. (Es evidente que no es bueno que Irán llegue a tener la bomba atómica, como no lo es que la tengan Estados Unidos, Israel, Pakistán, Rusia, Francia, etcétera). Con ese “haré todo lo posible” Obama deja la puerta abierta a una guerra. Suena demasiado al embrollo de las “armas de destrucción masiva” de Irak.
4. Piensa que Jerusalén debe ser la capital “indivisible” de Israel, ninguneando la reclamación histórica de Palestina sobre esa ciudad.
5. Prometió retirar las tropas de EE UU de Irak, pero ya ha reculado y ahora condiciona dicha medida a la “seguridad” y la “estabilidad” de la zona.
Pese a todas estas tomas de postura, en España sigue habiendo mucho ingenuo que piensa que Obama es progresista y de izquierdas. El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, ha apoyado públicamente a Obama. Es decir, ha apoyado a alguien que piensa todo lo de los cinco puntos anteriores…
Puede que el giro de Obama hacia la derecha pura y dura sea una estrategia electoral. Ésa es nuestra única esperanza.
Mar 24 2008
“Lamentamos cualquier víctima, cualquier pérdida. Esto puede tener un impacto psicológico sobre el público, pero se trata de una de esas tragedias que se pueden producir en nuestro mundo”
Dick Cheney, vicepresidente de EEUU, habla sobre la baja militar estadounidense número cuatro mil en la guerra de Irak.
Mar 19 2008
Oct 03 2007
Oacar Abou-Kassem
(…) Blackwater pagó en dos ocasiones a los familiares de las víctimas para que los sucesos no trascendieran. En la Nochebuena de 2006 un mercenario de Blackwater se emborrachó en la Zona Verde de Bagdad y tuvo una discusión con un guardaespaldas del vicepresidente iraquí. El empleado de la compañía de seguridad acabó asesinando al escolta iraquí. El mercenario fue sacado rápidamente del país y todavía no ha sido acusado de ningún crimen.
Tras la protesta del Gobierno iraquí, el Departamento de Estado pidió a Blackwater que enviara una carta de condolencias y pagara una indemnización a la familia. Hubo una propuesta inicial de 250.000 dólares, pero al final todo quedó en 15.000.
De forma insólita, la embajada de EEUU en Bagdad llegó a anotar en un informe que si se paga mucho, “los iraquíes intentarían que les matasen para beneficiar a la economía de sus familias”.
Sep 19 2007
Iñigo Sáenz de Ugarte
De todos los legados que dejó Rumsfeld en el Pentágono, éste es el que perdurará durante más tiempo. Algún día, quizá en la próxima década, EEUU abandonará Irak. Lo que nunca cambiará ya será la implicación de la empresa privada en el negocio de la guerra.
Blackwater es una compañía muy especial –por algo le llaman la guardia pretoriana de la Administración de Bush– pero no la única. Decenas de ellas han encontrado un filón inagotable. Miles de ex soldados chilenos, sudafricanos, salvadoreños y, desde luego, estadounidenses y británicos tienen ante sí nuevas oportunidades. Y todo porque el gran imperio americano ha descubierto que matar al enemigo es una actividad laboral como cualquier otra. También se puede subcontratar.
Sin el reclutamiento obligatorio de la época de Vietnam, EEUU no puede mantener durante años un despliegue militar como el actual. Al mismo tiempo, los inevitables reveses de la guerra provocan molestas preguntas de parlamentarios y periodistas, al menos de los que no permiten que la patria nuble su juicio.
La solución consiste en contratar un ejército privado. Sus cifras de muertos no nutren el parte general de bajas. Se mueven entre sombras, sin hacer frente a las responsabilidades que obligan a los uniformados. El Estado no paga su entrenamiento ni sus pensiones. La relación calidad-precio no es desdeñable.
Sep 11 2007
Iñigo Sáenz de Ugarte
Napoléon decía que por encima de todo quería tener generales con suerte. En los tiempos que corren en la guerra de Irak, resulta mucho más rentable apostar por militares con carisma. El general de cuatro estrellas David Petraeus cuenta con algo de eso: la credibilidad entre la prensa norteamericana de la que carece George Bush. No le viene del cielo. Se la ha trabajado ofreciendo a los periodistas la mezcla perfecta de realismo y manipulación.
Petraeus no vende un discurso absolutamente triunfalista ni cree que EEUU esté a punto de ganar la guerra. Lo suyo es afrontar la cruda realidad. En su favor, juega su experiencia en los Balcanes y sus estudios en lucha contra la insurgencia. ¿Dónde está la trampa? En la manipulación de los datos que vende a la prensa y a la clase política.
Hoy hemos tenido un buen ejemplo con su comparecencia ante el Congreso de EEUU, junto al embajador en Bagdad. A diferencia de ocasiones anteriores, sí ha sido más optimista sobre el destino de la guerra. Como buen político con uniforme que es, ha ofrecido algo de calderilla a los demócratas: una retirada en diciembre de unos 4.000 soldados y otra algo mayor, que culminaría en julio del 2008. Este último repliegue dejaría en 130.000 el número de tropas en Irak, es decir, el mismo número que antes de la gran escalada que se inició en febrero.
En el próximo verano, estaremos por tanto con un número de soldados similar al de enero del 2007. Menudo avance.