Iñigo Sáenz de Ugarte
Al final van a tener razón todos esos extranjeros que llegan a España y elogian, en general con una copa en la mano, el carácter abierto de los habitantes de este país, la costumbre de los locales de matar el tiempo en interminables comidas y noches de celebración, y la forma inquisitiva en que preguntan a desconocidos por los detalles más personales. Por no hablar de la tendencia a convertir las diferencias de opinión más convencionales en ruidosas disputas de las que salen a la luz todas las debilidades.
La crispación puede tener sus inconvenientes, pero de lejos parece mucho mejor solución que enterrar los problemas en los sótanos.
“No hay duda: es Austria”, reza el eslogan de la campaña turística lanzada en los meses anteriores a la Eurocopa de fútbol. Es lo mismo que han pensado muchos en Europa al leer las escalofriantes noticias sobre Josef Fritzl y su familia enterrada en vida.
Todos los países tienen su catálogo de monstruos. Estos casos suelen ser rápidamente descartados como simples aberraciones, una suerte de fallo del sistema que engendra una copia defectuosa después de producir un alto número de ciudadanos ejemplares. Lo que ocurre es que algunos de esos casos dicen mucho de los valores impuestos en esa sociedad o al menos prevalecen con éxito gracias precisamente a esos valores.
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Antonio Avendaño
Si la banca te tiene fichado como moroso por retrasarte en el pago del último plazo del televisor, no podrás comprar a crédito ni una bolsa de pipas en todo el maldito país en todo lo que te quede de vida. En cambio, si eres un pederasta condenado a tres años de cárcel por abusar de tu hija de cinco puedes pasearte a tus anchas por todo el maldito país, salir en la televisión pidiendo que te den una casa, irte a vivir a Huelva y finalmente matar a alguien. Matar, por ejemplo, a una niña de cristal llamada Mari Luz. Todas las niñas del mundo son de fino cristal cuando tienen como vecino a alguien sin corazón.
Mari Luz ha muerto porque la ha matado un tipo peligroso que andaba suelto. Y andaba suelto porque alguien no ha hecho bien su trabajo.
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Juan Carlos Escudier
Ahora que nos íbamos a enterar de quien es Rajoy, ahora que por fin contemplaríamos su manera de soltar el lastre que, supuestamente, le atenazaba, ahora que nos preparábamos para calibrar lo mucho y bien que manda en su partido, resulta que el gallego ha vuelto de sus vacaciones en México con el jet lag subido y ha aplazado hasta la semana que viene la designación de su mano derecha en el Congreso, la persona que compartirá con él la carga más pesada de la tarea de oposición.
Una vez anunciada su intención de continuar, nadie en el PP entiende a qué está esperando Rajoy para tomar su primera decisión, mientras cobra cuerpo la idea de que las presiones a las que está sometido por parte de los barones populares han de ser de cuidado. De hecho, las quinielas sobre fututos candidatos al puesto, desde el valenciano Esteban González Pons, hasta el relumbrante Manuel Pizarro, pasando por Soraya Sáenz de Santamaría, no han dejado de ser meras especulaciones porque Rajoy -como Bono- no ha dicho ni mu. En definitiva, que en Génova la están peinando con mechas y todo.
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Antonio Orejudo
La perseguida Iglesia católica celebra estos días su molesto botellón de todos los años. A juzgar por la impunidad con la que ocupan los espacios públicos, nadie diría que se trata de una organización perseguida por el Gobierno. Todo lo contrario. Más bien parece gozar de una protección mafiosa, ya que todos los ciudadanos están obligados a soportar las molestias derivadas de sus ritos exhibicionistas. No hay ninguna organización social, política o religiosa a la que se le den tantas facilidades para celebrar sus actos de proselitismo y propaganda. Ni siquiera al Real Madrid se le corta el tráfico durante una semana para que celebre sus triunfos.
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Los nacionalistas lo han dejado claro: no votarán a José Bono como presidente del Congreso. Al candidato socialista le hacen un favor. Si el PSOE gana por mayoría simple, Zapatero es el primer interesado en que Bono no se convierta en el presidente de la República en el exilio desde un cargo de tan alta representación institucional. Si, por el contrario, Zapatero puede cumplir su promesa con Bono, será porque no necesita aliados. Con mayoría absoluta, ni siquiera el peronista de La Mancha sería un problema.
Manuel Rico
Los periodistas llevamos varios días anunciando una nueva hecatombe: la bajada de las Bolsas. Y el consejo de administración del PP se ha reunido en sesión de urgencia (estaban los candidatos a Nobel de Economía Pizarro, Cañete y Pujalte) para decretar que los españoles han perdido 1.000 millones de euros en el último mes. “¡Mierdra!”, que diría Ubú Aznar.
Es sabido que la Bolsa tiene unas reglas que escapan al entendimiento del común de los mortales. Pero digo yo que, incluso en la Bolsa, 12 será una cantidad superior a 8. Así que armados con este elemental criterio de lógica, parece conveniente analizar la catástrofe bursatil.
El 17 de abril de 2004, cuando Zapatero prometió el cargo de presidente, el Ibex 35 estaba situado en unos brillantísimos 8.387 puntos. Y ayer, después del tsunami, el índice selectivo quedó en unos escuálidos 12.254 puntos. Vamos, el típico hundimiento en toda regla que se traduce en una subida total del 46%.
Yo no sé qué piensan hacer ustedes, pero yo me dispongo a hablar inmediatamente con el director para ver si me puede garantizar una hecatombe similar: un incremento de mi nómina del 11,5% al año desde ahora hasta 2012.
Con catástrofes así, creo que mi economía familiar podría ir tirando…
Publicado en 9-M
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A todo esto: el Ibex 35 termina el día con la mayor subida de la historia. Y Solbes sin dimitir.
Marisa Soleto
La escalada de la presión en torno a la cuestión del aborto en los últimos días nos ha ofrecido el lamentable espectáculo de ver a un grupo de mujeres declarando ante la Guardia Civil por la única razón de haber sido pacientes de una clínica hace casi un año. Sorprende, además, que esta medida se haya tomado en el marco de una investigación que parece haberse iniciado en relación con el tratamiento de residuos, incluso antes de que haya sido llamada a declarar ninguna persona relacionada con el funcionamiento de la propia clínica.
(…) Así hemos llegado al lamentable espectáculo de casi una treintena de mujeres interrogadas por la Guardia Civil por el solo hecho de haber sido pacientes de una clínica que, supuestamente, no está gestionando bien sus residuos. Así, hemos acabado leyendo titulares sobre posibles abortos ilegales, sin que se nos aclare cuál de los supuestos recogidos en la ley está siendo vulnerado. Pero lo más importante es que, de esta forma, hemos acabado volviendo a abrir hueco en el debate social a quienes lo único que buscan es que no pueda abortarse legalmente en España.
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Juan Carlos Escudier: Hay que reconocer que la terrible crisis económica que, al parecer, ha invadido nuestros hogares, se ha hecho fuerte en la despensa y nos conducirá directamente al abismo salvo que votemos a Rajoy, nos ha pillado por sorpresa. Antes las crisis se veían venir de lejos y los más temerosos tenían tiempo para empaquetar sus pertenencias y salir del país. Ésta, en cambio, ha sido fulminante. Un día de éstos nos fuimos a la cama animosos y despreocupados y horas después nos despertamos sudorosos en el corazón de las tinieblas. Que el PP nos ampare.
(…) El cuadro general vendría a ser el siguiente: la inflación está por encima del 4%, han subido las hipotecas y cuesta mucho más vender los pisos. Sin embargo, España ha crecido en 2007 un 3,7%, el paro está en mínimos de los últimos 30 años, la deuda nunca estuvo tan baja en los últimos 20, hay tres millones más de ocupados, se ha elevado la productividad a casi el 1%, ha aumentado un 26% la renta per cápita en cuatro años y se cuenta con un superávit presupuestario del 1,8% del PIB para poner las cataplasmas que hagan falta. Como puede colegirse, la situación es dramática. Más en El Confidencial
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Jesús Maraña: Como estrategia electoral tiene su sentido. Parece claro que el voto se mueve fundamentalmente por dos resortes: las emociones y la cartera. Al primer resorte han dedicado el PP y su flota mediática estos últimos años, con resultados que se traducen en una alta fidelidad del antizapaterismo en las encuestas. Han conseguido que millones de españoles identifiquen a Zapatero con las siete plagas. Pero a la vista de que las plagas anunciadas no llegan, conviene cambiar el tiro hacia el otro resorte.
(…)La economía va a ser protagonista de esta campaña electoral, pero al fondo de la batalla se visualizará una confrontación entre el optimismo y el pesimismo como motores de movilización social. De momento, nos proponen elegir entre la tranquilidad que transmite Pedro Solbes y la urgencia de tomar “medidas brutales” que plantea el ínclito Arias Cañete. Reza la ley de Murphy: “Si hay un agujero en la carretera, su neumático lo encontrará”. Y ahí anda el PP, en busca de agujeros que revienten ruedas para luego ofrecer unos recambios “brutales”. Más en Buzón de Voz
Juan Carlos Escudier
Mientras las últimas encuestas reflejan lo que ya avanzábamos aquí a mediados de diciembre, esto es, que PSOE y PP están en un pañuelo electoralmente hablando, los socialistas han recibido una ayuda inesperada de la Providencia o, mejor dicho, del mismísimo cielo. El enfrentamiento con la Iglesia ha sido su mejor regalo de Reyes en esta larga precampaña. Podría decirse rozando la herejía que al PSOE le ha venido Dios a ver.
Lejos de erosionar al Gobierno, el multitudinario acto en defensa de la familia que los obispos celebraron el pasado 30 de diciembre en Madrid y las extravagantes manifestaciones de algunos de estos prelados sobre el presunto retroceso de la democracia en España ha proporcionado al Ejecutivo dos bazas importantes: un motivo para movilizar a su electorado contra la hipotética contrarreforma que el PP pondría en marcha y una oportunidad para alejar a los populares del centro, que es donde se librará la verdadera batalla.
Más en Preferiría no hacerlo