Dic 29 2007
La familia y el señor obispo
Jesús Maraña
El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, y su brazo armado en las ondas, Federico Jiménez Losantos, llevan más de un mes lanzando al viento la convocatoria de una concentración Por la familia cristiana que se celebrará mañana al mediodía en la plaza madrileña de Colón, rompeolas de las más rancias Españas. Tantos minutos, horas y días dedicados a difundir razones que sirvan para movilizar a los fieles dan para mucho, especialmente al final de un curso en el que ya venían entrenados en el fascinante ejercicio de calentar la cabeza a los ciudadanos con las más fatídicas predicciones.
Esta Navidad no bastaba con el tradicional ejemplo de un pobre carpintero mosqueado ante el embarazo de su esposa virgen, pero tranquilizado por completo al escuchar la voz del ángel que le explica que no se trata de cuernos, sino del Espíritu Santo que ha depositado la semilla que dará como fruto al mismo Dios hecho hombre. Este año, según Rouco, “la familia sufre fuertes amenazas, tanto en España como en Europa”, y tales riesgos exigen una manifestación de masas en defensa de “un bien inseparable del cumplimiento del plan de Dios sobre ella (la familia) y al que tantos obstáculos y dificultades, de todo orden, pone la sociedad y cultura actuales, rendidas muchas veces a la fascinación tentadora de modelos de vida egocéntricos y materialistas”.

