Periodismo 3.0, la socialización de la información

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Wiki sobre periodismo y medios de Periodistas21.com, la enciclopedia libre. Juan Varela | Periodistas 21

Los ciudadanos se han apropiado de la información a través de los medios sociales. La crisis de la credibilidad de la prensa tradicional, el cuestionamiento de la objetividad y la aparición de herramientas digitales accesibles a todos convierten el periodismo en una conversación de la que los ciudadanos más activos no quieren estar ausentes.

Tabla de contenidos

El asalto a la información

Incomunicación. Desconcierto. Sospechas. Falta de información. El 12 de marzo, un día después del mayor atentado de la historia de España, miles de ciudadanos salieron a las calles en duelo y para exigir "¿Quién ha sido?". El dolor y el desconcierto se tornó en preguntas a los gobernantes, quienes hicieron un intento desesperado por controlar la opinión pública para favorecer sus intereses electorales.

La falta de respuestas, la confusión y los mensajes contradictorios o manipuladores estallaron la víspera electoral, 13 de marzo. Teléfonos móviles de toda España recibieron mensajes convocando a manifestaciones frente a las sedes del Partido Popular exigiendo la verdad. Fue el primer desafío espontáneo a la información oficial que usaba las nuevas tecnologías.

La famosa consigna "¡Pásalo!" en los mensajes electr�



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¿Qué es el Periodismo 3.0?

Se denomina con este nombre a la socialización de la información conseguida gracias a las herramientas digitales. Es la tercera versión del ciberperiodismo [1] o periodismo digital y se conoce también como periodismo ciudadano o participativo [2].

En el Periodismo 3.0 los ciudadanos participan en la elaboración del mensaje informativo gracias a la interactividad y a la capacidad referencial de los medios sociales: blogs [3], foros, wikis [4], medios hiperlocales [5] (término atribuido a Jeff Jarvis), etc. con sus propias informaciones, testimonios, comentarios, etc.

  • Periodismo 1.0 es el que traspasa contenido tradicional de medios analógicos al ciberespacio.
  • Periodismo 2.0 es la creación de contenido en y para la Red, sumando sus características de hipertextualidad, interactividad, multimedia, etc. [6].
  • Periodismo 3.0 es la socialización de la información periodística a través de una conversación virtual en la que los participantes intervienen en el propio mensaje.

Dan Gillmor acuñó el término en 2001 [7], tras la reacción de la blogosfera y los medios sociales al 11S. "Nuestros lectores, oyentes y televidentes colectivamente saben más, mucho más, que nosotros", explicaba, y ponía el acento en las cuestiones sobre la credibilidad y el rigor del nuevo fenómeno. La definición de Gillmor diferenciaba [8] tres estadios en el periodismo:

  • empieza con los viejos medios
  • a los que se suman los nuevos medios
  • y después la gente añade los medios sociales: we media.

En la que aquí proponemos el viejo periodismo, que continúa practicándose (y posiblemente vivirá para siempre) tanto en los viejos como en los nuevos medios, se considera periodismo tradicional y no le afecta la clasificación numérica, aplicada sólo a los estadios del periodismo digital o ciberperiodismo.

Al hablar de Periodismo 3.0 no se debe pensar en todos los blogs y medios sociales [ver punto 6 [10] (http://periodistas21.eapuntes.com/index.php/Periodismo_3.0%2C_la_socializaci%F3n_de_la_informaci%F3n#.BFSon_Periodismo_3.0_y_periodismo_c.EDvico_lo_mismo.3F)]. Muchos de ellos no tienen intención periodística ni informativa alguna. La denominación Periodismo 3.0 se refiere sólo a aquellos medios sociales (blogs, wikis, foros, agregadotes, etc.) que abordan información y opinión de actualidad, aunque a veces sea muy especializada temática o geográficamente.

Al adoptar la nomenclatura de la informática se diferencia este periodismo del desarrollado antes en los medios analógicos, pero tiene otros elementos definitorios:

  • Los ciudadanos irrumpen en el espacio público para informar y comentar la información.
  • Rebajan el poder de intermediación de los medios al entrar en contacto directamente con las fuentes y con los hechos a través de testimonios directos.
  • Se rebelan contra la autoridad profesional y la sustituyen por el criterio social en red.
  • Rechazan la concepción tradicional de la objetividad: la capacidad de observación y comunicación no subjetiva de los acontecimientos.
  • Sustituyen el patrón unidireccional de la comunicación de masas por un nuevo patrón de muchos a muchos, interactivo y en progreso.
  • Convierten de esta manera la información en una conversación enriquecida con cada participación.

Las otras dos denominaciones usadas comúmente, periodismo ciudadano o participativo, son más imprecisas y confusas porque están presentes en otros movimientos y estilos periodísticos anteriores a los medios sociales y el ciberperiodismo.

Shayne Bowman y Chris Willis analizaron en We Media (http://www.hypergene.net/wemedia/weblog.php) (2003), las repercusiones y los cambios del modelo participativo surgido gracias a las herramientas de publicación digitales. Destacaban un cambio del modelo tradicional filtrar y luego publicar a un nuevo modelo más espontáneo, primero publicar y luego filtrar a través de la participación y el criterio social.

Periodismo 3.0 es la socialización de la información por la irrupción de ciudadanos y fuentes en un foro público donde se pueden comunicar directamente a través de medios digitales que generan un criterio social que sobrepasa la objetividad y la autoridad de los medios tradicionales.

Y surge también un nuevo espacio de comunicación desde los márgenes del sistema[11] (http://www.fp-es.org/abr_may_2005/story_8_23.asp) que se revuelve contra la comunicación de masas y su capacidad de reducir la agenda pública a una agenda institucional, dominada por los poderes y las instituciones.

Los medios de masas buscan el mínimo común denominador para llegar al máximo de público. Afloran en el centro: de la audiencia, del mercado, de la política. Viven satisfechos en el paraíso de lo políticamente correcto, apostados en la normalidad y rebajando su cuota de enfrentamiento con el poder, los anunciantes y parte del público, adormecido entre la publicidad y la vida remedada en un reality show.

Cuando Walter Lippmann (http://en.wikipedia.org/wiki/Walter_Lippmann) puso el periodismo bajo el dios de la objetividad, nunca pensó que la verificación acabaría en la falta de imaginación y las puntas romas de gran parte del periodismo actual.

“Noticias y verdad no son la misma cosa y deben ser claramente distinguidas. La función de las noticias es resaltar un acontecimiento, la función de la verdad es traer a la luz los hechos ocultos, situarlos en relación con otros y construir una imagen de la realidad para que cada individuo pueda actuar”[12] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0684833271/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2). Lippmann entendía el periodismo como un instrumento que daba libertad a los ciudadanos porque despojaba la realidad de la ideología, la influencia de los líderes y buscaba hechos con contexto que guiaran la acción de los ciudadanos. En su concepción democrática de la opinión pública depositaba en la prensa y los periodistas la responsabilidad de ejercer como buscadores y relatores de hechos probados. Para Lippmann, la clave estaba en la disciplina de la verificación de los hechos y por eso el periodismo no debe ser practicado por “testigos accidentales no entrenados”[13] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0226268802/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2). Lippmann pedía que la objetividad no fuera el fin, sino el método. Buscaba un método único para el periodismo para verificar la información y su objetividad. Lo objetivo debe ser el método, no el reportero.

Esos principios son recuperados por Bill Kovach y Tom Rosenstiel en su libro The Elements of Journalism (http://www.journalism.org/resources/publications/books/elements.asp). Identifican nueve, de los cuales los cinco primeros abundan en la función democrática y verificadora del periodismo:

1. La primera obligación del periodismo es con la verdad.

2. Su primera lealtad es con los ciudadanos.

3. El periodismo es una disciplina de verificación.

4. Sus practicantes deben mantener la independencia de aquellos de los que informan.

5. Debe servir como control del poder...

Principios que faltan a menudo, animan el Periodismo 3.0 y agitan la crisis de la credibilidad de los medios.

Para muchos, los medios y los periodistas no son vigilantes de la vida pública. Al contrario, son parte del sistema que transmiten los estereotipos sociales y políticos.

Contra esos convencionalismos, el sueño apacible de la información sin compromiso y la presunta objetividad disparan en internet comandos de francotiradores. Los medios sociales sacuden el periodismo desde blogs, medios participativos hiperlocales [9], foros, listas de correo y wikis. La verificación ya no es una disciplina practicada con eficiencia por los reporteros.

Es la crisis de la credibilidad. El mundo es muy complejo y los periodistas ya no son capaces de llegar al fondo de las cosas. Sus obligaciones laborales y de producción en los medios, su formación (inadecuada para llegar a producir una información competente sobre muchas áreas y especialidades), la sobreexplotación de recursos, la codicia de muchos editores y el sacrificio de la información de calidad por el sensacionalismo son uno de los motores que estimulan la aparición del periodismo de fuente abierta (open source journalism), una denominación tomada del movimiento de software libre.

En 1999, Jane´s Intelligence Review, la revista de armamento más prestigiosa del mundo, preparó un reportaje sobre ciberterrorismo. Los editores de la publicación creían que sabían poco sobre el nuevo fenómeno, pero sabían quién les podía ayudar. Sometieron su artículo al juicio de Slashdot (http://slashdot.org/), la comunidad de defensores del software libre que por entonces era ya la mayor comunidad virtual existente. Los internautas aportaron informaciones y corrigieron las versiones previas del artículo hasta que todos se dieron por satisfechos. El criterio social de una comunidad virtual sustituyó al criterio periodístico y los controles de las redacciones tradicionales. Es el lema de Dan Gillmor (http://bayosphere.com/blog/dangillmor), periodista y pionero de los blogs: “Mis lectores saben más que yo”.

El nuevo periodismo socializa su voz

El Periodismo 3.0 es el nuevo periodismo desde el margen[14] (http://www.fp-es.org/abr_may_2005/story_8_23.asp). Fronterizo con el activismo político y social. Al borde de la información y la opinión[15] (http://www.journalism.co.uk/features/story604.html). Con la amenaza de sumirse en el solipsismo de élites tecnológicas y sociales y sin control sobre los contenidos. Uno de los mayores desafíos de este nuevo periodismo es no acabar como sus antecesores y romper la brecha, expandirse al máximo para lograr no un mayor número de obras, sino mayor número de voces. El Periodismo 3.0 recoge algunas de las características de las mayores revueltas del siglo pasado contra la concepción tradicional de la información y, sobre todo, de la posición del autor, la subjetividad y su empleo y el cuestionamiento de la objetividad. Pero también del cambio en las estructuras y el estilo de la información[16] (http://www.theatlantic.com/issues/72may/newjournalism-p1.htm). Lo que ha sido descrito como "una verdad más grande de la que es posible a través del respeto al estilo rígidamente organizado de las viejas formas"[17] (http://abrahamson.medill.northwestern.edu/WWW/Articles/NewJournEAJ.htm), la rebelión contra el sumario lead y la pirámide invertida que vuelve a convulsionar el periodismo mundial, especialmente desde que la prensa (diarios y revistas) han asumido que su labor principal ya no es publicar noticia tras noticia. Cuando Tom Wolfe explica las bases de ese nuevo periodismo piensa en el reportaje y lo incluye en la tradición del periodismo literario norteamericano[18] (http://www.nieman.harvard.edu/narrative/index.html), lo que ha llamado con acierto The Art of Fact (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0684846306/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2). Las noticias eran otra cosa, pero con el Periodismo 3.0 las noticias están al alcance de los ciudadanos que participan en medios hiperlocales o retratan todo tipo de acontecimientos con las cámaras de sus teléfonos móviles y que ya no se conforman con ver la realidad y esperar a que los medios se la cuenten: prefieren contarla ellos mismos gracias a las herramientas digitales. El periodismo gonzo (http://en.wikipedia.org/wiki/Gonzo_journalism) ametralló el sueño americano[19] (http://www.gonzo.org/)[20] (http://www.cjr.org/issues/2005/3/hst.asp). Antes lo había hecho el nuevo periodismo (http://en.wikipedia.org/wiki/New_Journalism) de Tom Wolfe[21] (http://abrahamson.medill.northwestern.edu/WWW/Articles/NewJournEAJ.htm), Jimmy Breslin o Norman Mailer[22] (http://www.pbs.org/wnet/americanmasters/database/mailer_n.html). Truman Capote[23] (http://www.pbs.org/wnet/americanmasters/database/capote_t.html) había sido su gran inspirador. El autor escribió In cold blood (http://www.louisville.edu/a-s/english/subcultures/ideas/buzzpounds/pouncapote.html) la historia del asesinato de una familia en Kansas y cambió el periodismo para siempre[24] (http://www.salon.com/ent/masterpiece/2002/01/22/cold_blood/). La rebelión contra la objetividad llevó al escritor a encabezar las manifestaciones contra la guerra o a aspirar a la alcaldía de Nueva York. Nada de ser neutrales, de quedarse al margen. La información animaba a la acción. Tom Wolfe aterrizó a trompazos en la sacrosanta reliquia de la literatura norteamericana, The New Yorker, dirigida entonces por el todopoderoso William Shawn (http://en.wikipedia.org/wiki/William_Shawn)[25] (http://www.theatlantic.com/issues/98apr/frazier.htm)[26] (http://slate.msn.com/id/3066/), para denunciar la esclerosis obsequiosa del establishment literario. Más tarde hurgaba en el sueño de la izquierda exquisita y rompía el mito. ¿Distancia entre el periodista y la información? Al cuerno. "¿Quién dice que un buen diario tiene que ser aburrido?". Fue el grito de guerra de Jim Bellows (http://en.wikipedia.org/wiki/Jim_Bellows), director del New York Herald Tribune e impulsor del nuevo periodismo. Bellows afirma en The Last Editor (http://www.thelasteditor.com/) que "los diarios son ahora demasiado mansos y se necesita más gente con pasión, deseosa de arriesgarse y comprometerse". Bellows desafió a los grandes y acabó en la Red con Prodigy, pionero de los servicios electrónicos. Le atrapó la inmediatez de la respuesta del público en el ciberespacio. Esa interactividad anima a los creadores de los medios sociales. La información vive en la Red a través de la conversación. El mensaje se vuelve dinámico porque los contenidos no están acabados hasta que los lectores los completan. La aparición del ciberperiodismo hizo pensar enseguida a muchos en sus posibilidades para el nuevo periodismo. Joshua Quittner (http://hotwired.wired.com/People/Bios/Quittner.j/index.html) sumó en 1995 una nueva senda al nuevo periodismo en 1995. Lo llamó The Way New Journalism (http://hotwired.wired.com/i-agent/95/29/waynew/waynew.html) y lo explicó en un artículo repleto de la fascinación hipertextual y multimedia de la entonces casi primitiva web. Para Quittner los nuevos medios digitales sumaban cinco características al nuevo periodismo: • la sorpresa de la multimedia y la interacción con las páginas y otros usuarios • la necesidad de una narrativa más breve para leer en pantalla y evitar la sobreabundancia digital • el uso de una voz más humana, más confiable • el enorme poder del hipertexto para navegar por los contenidos y seguir los hilos de la información y la conversación • la interactividad rápida y poderosa con los lectores, que cambia para siempre a los periodistas que la experimentan. Ese mismo año de 1995 unos cuantos pioneros celebrarían una conferencia (http://www.journalism.sfsu.edu/www/spj/spj.htm) para analizar y debatir los cambios que Quittner introducía en el estilo y la forma de hacer periodismo[27] (http://journalism.nyu.edu/pubzone/ReadMe/article.php?id=156).

Nanoaudiencias en crecimiento

El Periodismo 3.0 crece, en voces y en audiencia. Alrededor de 190.000 navegantes españoles publican blogs ( 3%) y uno de cada diez los leen (más del 11%), según el Estudio General de Medios[28] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/02/crecen-los-blogs-y-sus-lectores.html). Ocho millones de norteamericanos (7% de los navegantes) han creado bitácoras[29] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/01/la-blogosfera-se-expande.html) y tres de cada diez (28%) internautas leen blogs[30] (http://www.pewinternet.org/pdfs/PIP_blogging_data.pdf). A mediados de 2005 ya 50 millones de norteamericanos leen blogs y uno de cada tres internautas los visita habitualmente (comScoreBlogReport.pdf) (http://www.comscore.com/blogreport/comScoreBlogReport.pdf). Los lectores de blogs son más pudientes y jóvenes que el internauta medio. Se conectan mayoritariamente a través de banda ancha. Aquí aparece un nuevo peligro de brecha digital. Sólo en Francia hay ya más de un millón de bitácoras. A mediados de 2005 Technorati registra ya más de 14 millones de bitácoras (http://www.sifry.com/alerts/archives/000332.html) y la blogosfera se dobla cada cinco meses y medio, un crecimiento viral que refuerza la idea del ansia de comunicación de muchas personas. Si el lema del tiempo de la televisión era que todo el mundo merecía su minuto de gloria, en la era de la red social todos los ciudadanos merecen su propio blog como extensión virtual de su personalidad, intereses y destrezas comunicativas. Tienen nanoaudiencias (http://periodistas21.blogspot.com/2004/07/el-impacto-de-los-medios-sociales.html), pero algunos ya superan a revistas digitales y a las ediciones en la Red de pequeños diarios. La World Wide Web se ha convertido en la World Live Web, una conversación viva atractiva, sobre todo, para jóvenes acomodados con alta formación, el público que más deserta de los medios tradicionales. Algunos blogs comienzan ya a igualar a los grandes medios en influencia (http://www.sifry.com/alerts/archives/000336.html) en la Red y algunas bitácoras tienen grandes audiencias (pdf) (http://www.comscore.com/blogreport/comScoreBlogReport.pdf). La aparición del negocio en la blogosfera y la atención prestada a algunos hace que comiencen a comportarse como medios y a tener sus mismos condicionantes y defectos [31] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/el-futuro-de-los-blogs-comerciales.html), a pesar de los intentos de algunos precursores como Jeff Jarvis [32] (http://www.buzzmachine.com/index.php/2005/08/08/media-no-more/). La mayoría de los blogs españoles no superan el millar de visitas diarias, que bajan a más de la mitad los fines de semana. Las bitácoras más famosas de la blogosfera hispana tienen de 1.000 a 6.000 visitas diarias, pero son muy pocas[33] (http://blogometro.blogalia.com/). “Las noticias son producidas por gente normal que tiene algo que decir y mostrar. Ya no son sólo difundidas por los medios oficiales que han decidido tradicionalmente cómo será el primer esbozo de la historia. Ahora el primer borrador de la historia lo escribe la antigua audiencia”. Así explica el fenómeno Dan Gillmor[34] (http://wethemedia.oreilly.com/), periodista, bloguero y profeta del Periodismo 3.0. El público se ha lanzado a la conquista de los medios. Ya nadie quiere ser informado y callar. Muchos quieren hablar, difundir su propia información, y algunos lo hacen con especial destreza. El periodismo profesional se siente amenazado y no es para menos. Cuando la gente se lanza a hacer periodismo gracias a los medios sociales y a los instrumentos de publicación de ciberinformación los periodistas tradicionales ya pueden atender[35] (http://www.apmadrid.es/Publicaciones/Libros/Relacion/Cuadernos/Numero_2/03.Varela.pdf).

La perfección tecnológica del periodismo cívico

Estos periodistas ciudadanos son herederos de la otra gran corriente del periodismo del siglo XX, representada por John Dewey (http://www.iep.utm.edu/d/dewey.htm) (organic democracy (http://www.scottlondon.com/reports/dewey.html), filosofía política [36] (http://plato.stanford.edu/entries/dewey-political/)), que mantuvo una polémica de un cuarto de siglo con Lippmann y desembocaría en el periodismo cívico (civic o public journalism (http://www.pewcenter.org/)) y que entiende el periodismo como un arte democrático[37] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/157230460X/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2). La idea se hunde en los versos de Democratic Vistas (http://www.bartleby.com/229/)[38] (http://www.thenation.com/doc.mhtml%3Fi=20010108&s=vidal), la elegía política del poeta Walt Whitman (http://en.wikipedia.org/wiki/Walt_Whitman) y en lo más hondo del pensamiento de los Padres Fundadores (http://www.foundingfathers.info/) de la independencia norteamericana, especialmente Tom Paine, cuya obra Common sense (http://www.ushistory.org/paine/commonsense/) es citada a menudo por blogueros y defensores de los medios sociales como el gran precedente histórico. Dan Gillmor titula De Tom Paine a los blogs y más allá el primer capítulo de su libro We the Media (http://wethemedia.oreilly.com/), uno de los compendios canónicos del nuevo movimiento. Richard Rorty (http://plato.stanford.edu/entries/rorty/), filósofo posmoderno norteamericano, heredero del pragmatismo de Dewey, es citado a menudo como el teórico de una nueva concepción de la verdad que afecta radicalmente a la información: la verdad es imposible sin un acuerdo entre los miembros de una comunidad que buscan soluciones prácticas en su visión de la realidad (framing[39] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0521436796/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2)). Mientras Lippmann da origen a una corriente del periodismo realista y que busca la objetividad, la inspirada por Dewey dará lugar al periodismo cívico y el Periodismo 3.0. James W. Carey (http://www.upress.umn.edu/Books/M/munson_james.html), pensador y filósofo de la comunicación lo explica: “Para Lippmann, una opinión pública efectiva existe cuando las mentes individuales que forman el públi-co poseen una correcta representación del mundo (…). La respuesta de Dewey le da la vuelta. La opinión pública no se forma cuando los individuos poseen una correcta representación del entorno, aún cuando la precisa representación fuera posible. Se forma sólo en la discusión, cuando se hace activa en la vida comunitaria”[40] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/041590725X/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2). Carey defiende que frente a un modelo de comunicación de transmisión (medios tradicionales) existe uno ritual donde los participantes crean y recrean sobre una experiencia compartida para mantener esa comunidad en el tiempo[41] (http://www.colorado.edu/communication/meta-discourses/Theory/carey.htm). Así permanecen se reproducen viralmente las comunidades virtuales (http://www.rheingold.com/vc/book/). El objetivo del periodismo cívico y del Periodismo 3.0 es la acción, la resolución de problemas apoyada en el criterio social. No busca la contemplación y la reflexión democrática, sino la acción política. Utilizar la información para intervenir y cambiar la vida social, comunitaria y política. La dimensión útil de la información se convierte en indispensable para mantener a los ciudadanos interesados en ella. El Periodismo 3.0 es acción social y política, no sólo relato de los hechos y sus practicantes son activistas, habitantes de la opinión pública crítica e ilustrada que desde la Escuela de Frankfurt describía Jürgen Habermas unos años después de Dewey. Este nuevo periodismo es la manifestación informativa de la Política 3.0 (http://periodistas21.blogspot.com/2004/03/poltica-3.html), definida por la globalización, la estructura de redes e internet, presentes en los últimos fenómenos globales, de la economía al terrorismo. La estructura de la Política 3.0 gira alrededor de la democratización y la globalización: de la información, las ideas, el dinero, el trabajo y el terror. Es el sistema operativo público de la globalización[42] (http://www.thomaslfriedman.com/lexusolivetree.htm). La Política 3.0 es platónica, no aristotélica. Es de ideas, no de hechos. De fines, no de mecanismos y confía en la construcción social de la realidad: la cueva de Platón es la blogosfera (http://es.wikipedia.org/wiki/Blogosfera). También es platónica por su trasfondo moral, teleológico: la búsqueda de un fin superior, de un bien. De ahí la poética, el arte democrático que se ha convertido en conversación en el ciberespacio gracias a los medios sociales. Y los protagonistas de esa revolución son superusuarios que entablan diálogos para cambiar el mundo y sus propias vidas. Jay Rosen describía[43] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/157230460X/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2) los propósitos y definición del periodismo cívico antes de la aparición del Periodismo 3.0: • El periodismo cívico se dirige al público como ciudadanos participantes en los asuntos públicos • Ayuda a la comunidad política a actuar • Mejora el clima de discusión pública • Consigue que la vida pública se desarrolle mejor. El profesor de la Universidad de Nueva York definía el periodismo cívico como un argumento, un experimento, un movimiento, un debate y una aventura. Cuatro años después, convertido al Periodismo 3.0[44] (http://journalism.nyu.edu/pubzone/weblogs/pressthink/2005/01/21/berk_essy.html) , encontraba tres claves: • Un cambio de poder de los medios a la audiencia • La pérdida de soberanía, o de “control exclusivo” de los periodistas • Un desafío a la objetividad periodística. La huella del periodismo cívico y del pulso activista y democrático del Periodismo 3.0 se refleja en la temática de los blogs más leídos. Política, tendencias, tecnología y medios centran las preferencias de autores y lectores. Según un estudio de 2005 en Estados Unidos (http://www.comscore.com/blogreport/comScoreBlogReport.pdf), las categorías de blogs más leídos son, por este orden: políticos, de tendencias, tecnológicos, escritos por mujeres, sobre medios, personales y de negocios[45] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/05/crecen-los-blogs-de-marketing-y.html).

¿Son Periodismo 3.0 y periodismo cívico lo mismo?

Los seguidores oficiales del periodismo cívico discuten (http://pjnet.org/weblogs/pjnettoday/archives/000761.html) la posibilidad de incluir el periodismo ciudadano o participativo (http://en.wikipedia.org/wiki/Citizen_journalism) en su misma definición y convertir ambas denominaciones en sinónimas. Una propuesta (http://www.has.vcu.edu/civic-journalism/) de un grupo de estudio (http://www.aejmc.org/convention/2005paperabstracts/civicjourn05.html) inspirado por nombres como Leonard Witt (http://pjnet.org/), Dan Gillmor (http://bayosphere.com/blog/dangillmor), Jay Rosen (http://journalism.nyu.edu/pubzone/weblogs/pressthink/) o Jeff Jarvis (http://www.buzzmachine.com/) (artículos en pdf (http://www.has.vcu.edu/civic-journalism/fusion.pdf)). Pecan de un optimismo expansivo animado por esa obsesión marketinera de los norteamericanos de subirse al carro de las etiquetas de moda, y también de llamaba wishful thinking (http://en.wikipedia.org/wiki/Wishful_thinking). Porque todo el periodismo participativo no es periodismo cívico ni comparte el activismo ni los fines cívicos de este movimiento. Sólo el Periodismo 3.0, el auténtico periodismo ciudadano con intención cívica, es el heredero digital del periodismo cívico. Para que el periodismo ciudadano pefeccione tecnológicamente al cívico sus intenciones de debate y activismo social y político deben ser las mismas. El periodismo cívico y el Periodismo 3.0 deben animar el debate entre los ciudadanos para la discusión de asuntos en esferas públicas cuya base es la confianza y la honradez mutua. Hay contenidos que son públicos y están elaborados participativamente (aunque sólo sea por comentarios y citas), pero no son cívicos. Es una distinción fundamental. El Periodismo 3.0[46] (http://www.google.com/search?q=periodismo+3.0&ie=ISO-8859-1&sitesearch=periodistas21.blogspot.com&x=25&y=8) es la perfección tecnológica del periodismo cívico. Gracias a las herramientas digitales y a los medios sociales se rompen las barreras físicas que hacían pensar a los inspiradores del movimiento que la verdadera democracia sólo sería real en las comunidades locales. Esa ha sido la gran barrera también del periodismo cívico, que ha florecido sólo en pequeños diarios y comunidades no demasiado grandes. Pero pioneros e inspiradores como John Dewey ya alertaron de que el empleo de la tecnología permitiría extender la democracia participativa y el debate social. Eso es lo que hacen los medios sociales y la Red Mundial Viva[47] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/05/el-fin-de-la-inocencia.html). Pero no todas las herramientas sociales y de redes, no todos los blogs, foros, wikis, etc. tienen intenciones cívicas, sociales o políticas. Muchos atienden sólo a la expansión comunicativa de personas individuales y se usan como una gran herramienta de expansión de la comunicación interpersonal, con mucho más alcance que los instrumentos y modos desarrollados anteriormente. Pero, en mi opinión, suscrita por uno de las máximas figuras (http://pjnet.org/weblogs/pjnettoday/archives/000761.html) del periodismo cívico, Cole Campbell (http://www.unr.edu/nevadanews/detail.aspx?id=852), no se debe incluir a todos las herramientas y medios sociales en el periodismo ciudadano, sino sólo a aquellas que: • Hacen periodismo a través de informaciones, comentarios y opinión sobre información de actualidad de cualquier tema y aportando nuevos datos, opiniones o voces que enriquecen una conversación. • Provocan o tienen voluntad de animar un debate cívico sobre asuntos de interés para comunidades y públicos. • Un elemento esencial del periodismo cívico es tratar al público como ciudadanos, no como clientes o consumidores. Esa intención anida en lo mejor del periodismo ciudadano, pero una gran parte de la blogosfera y los medios sociales se dedican ya a buscar clientes y consumidores, para sí mismos o para los grupos, empresas e instituciones que los promueven y financian. Lo demás es la utilización de herramientas y formatos[48] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/04/el-fin-de-la-blogosfera.html) para hacer el periodismo, marketing, publicidad o relaciones públicas de siempre pero a través de medios con mayores potencialidades en el uso del hipertexto, la multimedialidad y la interactividad, fundamentalmente. Lawrence Lessig, Dave Winer, Chris Anderson se unen a mi preocupación por la irrupción en la blogosfera y los medios sociales de personas que comienzan informando y opiniando con grandes dosis de altruismo y antiprofesionalismo para acabar deseando vivir del mismo negocio (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/el-futuro-de-los-blogs-comerciales.html) y con las mismas mañas que los despectivamente llamados periodistas profesionales. No todos los medios sociales hacen ni son periodismo, ni todos tienen intención cívica. Es cierto que cualquier contenido difundido en el ciberespacio puede dar lugar a reacciones sociales, cívicas o públicas, pero identificar de manera tan amplia el fenómeno es una exagerada generalización contestada incluso por muchos blogueros y participantes en medios sociales.

La información es una conversación

En los medios sociales subyace un ansia de encontrar de nuevo la voz humana. No toda la blogosfera es tan activista y política. También hay un universo de comunicación interpersonal. Las bitácoras personales, donde se hace pública la vida y pensamientos de sus autores, son un fenómeno que enlaza con los chats, la mensajería instantánea y las nuevas formas de relación en red. Los medios sociales permiten dirigirse a todo el orbe y a la vez entablar conversaciones de persona a persona. Dicen los redactores del Cluetrain Manifesto (http://www.cluetrain.com/) que “la gente se reconoce por el sonido de la voz” y en esa vuelta a la comunicación interpersonal, a la confianza, reside gran parte del poder del marketing y el periodismo de fuente abierta. La tecnología digital ha permitido romper el patrón del broadcasting, la comunicación de masas, de uno a muchos, y sustituirla por un modelo distribuido[49] (http://dangillmor.typepad.com/dan_gillmor_on_grassroots/2005/01/distributed_jou.html) en el que muchas personas pueden dirigirse unas a otras estableciendo un diálogo en enriquecimiento, donde se van juntando piezas para componer un mensaje complejo. “Los mercados son conversaciones”, proclama la primera de las 95 tesis del Cluetrain Manifesto. Sus creadores se rebelan contra el mercado de masas y recuerdan que está compuesto de seres humanos, como las audiencias de los medios, como los ciudadanos críticos de la sociedad abierta. “Las conversaciones entre humanos suenan humanas y deben ser conducidas con voz humana”. La tesis del manifiesto del marketing de fuente abierta es suscrita y demandada por Rosen y Gillmor para el periodismo. Encontrar y reconocer la voz humana para sustituir la autoridad por la confianza entre personas que informan y opinan con transparencia. “El periodismo es una conversación”, dice Gillmor imitando la tesis anterior y reclama la irrupción del público como una oportunidad para los periodistas, que deben participar y animar el diálogo. La interactividad se convierte en un elemento esencial de la información. El mensaje informativo no está acabado hasta tener la respuesta del público, que ayuda a mejorar las noticias y a modelar el criterio periodístico. Los informadores ya no pueden ser sordos a las voces del público, porque a través de internet y de las comunidades virtuales se juegan su prestigio y su capacidad de influir y mantener su voz en las conversaciones informativas.

Los medios despiertan

Algunos medios han entendido ya que el proceso es imparable y que pueden satisfacer mejor a la audiencia si conversan con ella. La mayoría de los diarios digitales tienen foros participativos desde hace tiempo. Unos han adoptado sólo el formato (http://periodistas21.blogspot.com/2005/04/el-fin-de-la-blogosfera.html) de los medios sociales y otros han ido más allá. Elmundo.es (http://www.elmundo.es/elmundo/blogs.html) o InformativosTelecinco.com (http://blogs.telecinco.es/) emplean ya los blogs como formatos de cobertura habituales. Los utilizan como publicaciones de nicho apoyándose en su facilidad de publicación y actualización, el uso del hipertexto y la interactividad. Los diarios del grupo Vocento[50] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/05/vocento-apuesta-por-los-blogs.html) ofrecen un sistema de publicación de blogs a sus lectores, como ha hecho el francés Le Monde. Los Angeles Times tuvo que cerrar sus wikitorials (http://www.latimes.com/news/opinion/editorials/la-wiki-splash,0,1349109.story) por el vandalismo de algunos. Pero el intento era bueno: completar la voz editorial del diario con la de la comunidad. The Spokesman Review (http://www.spokesmanreview.com) es uno de los diarios que más ha avanzado en fomentar la participación de los ciudadanos. A través de un blog, Daily Briefing (http://www.spokesmanreview.com/blogs/briefing/), traslada y explica a los lectores las decisiones de los consejos de redacción. En otro, News as a conversation (http://www.spokesmanreview.com/blogs/conversation/), cinco ciudadanos discuten las decisiones del diario con el público. Y por si fuera poco, en Ask the Editors (http://www.spokesmanreview.com/blogs/editors), los responsables del diario contestan directamente a las preguntas de los ciudadanos. El Greensboro News-Record (http://news-record.com/apps/pbcs.dll/frontpage) comenzó a pensar en 2004 en cambiar su presencia en la web, donde ya usaba con profusión los blogs y otras formas de socializar la información para convertir su sitio en un auténtico medio social. Lex Alexander, encargado del proyecto, explica[51] (http://blog.news-record.com/lexblog/archives/2004/12/if_all_of_us_bu_1.html) la intención: “Fortalecer la relación entre el diario y la comunidad”. Y el director, John Robinson, declaraba en su blog[52] (http://blog.news-record.com/jrblog/archives/2004/12/the_radicalized.html) que la transformación no era una “rebelión, sin más bien sentido común”. Robinson argumenta: “Blogueros y periódicos quieren básicamente lo mismo: contar a la gente las noticias. Algunos blogs tienen más opinión que otros, pero todos quieren compartir información con otros. No es una amenaza, es estimulante. Y empuja uno de nuestros propósitos fundamentales, que es ayudar a construir una fuerte comunidad a través del libre intercambio de información e ideas”. Periodistas y público juntos en un propósito común: informar. Pero a diferencia del infotainment (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0375714154/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2)(las noticias como entretenimiento y el entretenimien-to como información[53] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0375714154/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2)) y del empleo del marketing editorial para ganar lectores, los intentos de meter a los lectores en la redacción persiguen mejorar la información, recu-perar la confianza de la audiencia a través de esa voz próxima y humana y no perder la labor de intermediación entre fuentes y público. Cuando las fuentes están en el ciberespacio y se comunican directamente con el público, la mediación realizada tradicionalmente por los medios se resiente. Los blogueros más respetados son los más transparentes y los que citan las mejores fuentes. El hipertexto se convierte así en un elemento de autoridad al dotar de profundidad a la información. La navegación por contenidos cambia el criterio de la credibilidad. Ya no responde a la autoridad de una cabecera o fuente, sino al criterio social a través del hipertexto. Cuantos más enlaces, más certeros y confiables, más credibilidad. La información como conversación no es un fenómeno nuevo, pero ha resurgido en la blogosfera y los medios sociales. Convive con otras viejas tradiciones del periodismo. • La de los hechos: el periodismo fáctico que desemboca en el periodismo convocado (se conoce por esta denominación al reporteo excesivamente dependiente de las declaraciones, ruedas y notas de prensa) de nuestros días. • La del relato: cuenta historias sobre las personas y lo que les ocurre. Evoluciona hasta el periodismo narrativo o literario y el nuevo periodismo. Estalla en el periodismo gonzo de Hunter S. Thompson (http://periodistas21.blogspot.com/2005/02/hunter-s-thompson-gonzo-1937-2005.html). • Y también existe una tercera tradición, la del periodismo como conversación o dialógico. Proviene de la primitiva política y del periodismo antes de que fuese llamado así. Su línea intelectual moderna va de Dewey a Carey y llega hasta Jay Rosen y Dan Gillmor.

Superusuarios

La aparición del Periodismo 3.0 coincide con una crisis general del consumo de información. Las noticias se han convertido en un commodity (http://periodistas21.blogspot.com/2004/04/los-gratuitos-y-la-poltica-aumentan-el.html), una materia prima con la que se elaboran otros productos más complejos, con mayor valor añadido. La información y los contenidos están por todas partes y se regalan con otros productos y servicios. La explosión de la información gratuita –en la Red, en la prensa gratuita, con los programas peer to peer (http://en.wikipedia.org/wiki/Peer_to_peer), etc.- convencen a la audiencia de que no es necesario pagar por la información. Michael Wolff, uno de los más agudos observadores de la explosión de los Big Media y de la convergencia entre medios y tecnología lo explica[54] (http://periodistas21.blogspot.com/2004/01/citas-autumn-of-moguls-michael-wolff.html): “El precio del contenido sigue cayendo. No sólo en música, donde el precio de la oferta (on line) se aproxima a cero. También en la televisión por cable, donde cientos de cana-les y de contenidos premium son sólo un poco más caros de lo que cuestan un puñado de canales. Y también en la nueva estrategia de las grandes cadenas de distribución de ofrecer DVD´s de bajo precio, así como la ya larga práctica de enormes descuentos en el precio de suscripción de las revistas, casi gratis, y en la presión para la rebaja sin descanso de las una vez onerosas bases de datos especializadas. La información es en todas sus formas cada vez más barata y más barata. Esta es la razón principal: cuanto más accesible es el contenido, menos valor tiene”[55] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0066621135/amzna9-1-20/ref=nosim?dev-t=D26XECQVNV6NDQ%26camp=2025%26link_code=xm2). De la era de la escasez, elemento histórico del mercado informativo, a la saturación. Y en Estados Unidos los diarios no han dejado de perder difusión y audiencia desde hace más de treinta años. En 1970 más del 77% de los norteamericanos leían diarios y ahora lo hacen sólo algo más de la mitad[56] (http://www.naa.org/info/facts04/readership-audience.html). La difusión de los diarios está estancada o en recesión en el mundo con la excepción de los países en desarrollo. La audiencia de los diarios digitales creció en 2004 un 32% y registra un aumento de un 350% en los últimos cinco años[57] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/05/prensa-ms-publicidad-ms-gratuitos-y.html). La tendencia al aumento del consumo de información y noticias en la web es imparable. El otro mercado de fuerte expansión son los gratuitos, que ya representan más de un 25% del mercado de diarios en España, Italia, Dinamarca y Portugal. En España baja la audiencia de todos los medios excepto la de internet y los gratuitos[58] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/egm-bajan-todos-los-medios-menos.html). Todos los estudios indican que sólo en la Red crece el interés por la información. ¿Quiénes son sus consumidores? ¿Quiénes son los impulsores, creadores y audiencia de blogs, podcast, wikis y otros medios sociales? Son superusuarios (http://periodistas21.blogspot.com/2004/08/poltica-3.html), ciberciudadanos consumidores intensivos de información multimedia y expertos en el uso de los medios y herramientas sociales capaces de comunicarse, actuar y liderar a comunidades virtuales para crear estados de opinión y promover la movilización social. Algunos de esos ciudadanos tienen buenas intenciones, otros no tanto. En un mundo saturado de medios e información, la comunicación interpersonal (http://periodistas21.blogspot.com/2004/03/los-superusuarios-confan-en-el-boca.html) se consolida como la más influyente, según los últimos estudios de Uso Simultáneo de los Medios (http://www.mediacenter.org/mediamorphosis/bigresearch/): los usuarios multimedia consumen televisión, diarios, radio e internet al tiempo que hablan por teléfono o escriben correos electrónicos. Un 70% de la audiencia consume varios medios al mismo tiempo. Los lectores de diarios electrónicos son también los ciudadanos más activos en política (http://periodistas21.blogspot.com/2004/05/los-superusuarios-son-los-votantes-ms.html). Un 29% de los visitantes de las webs de los diarios se consideran muy interesados en asuntos de gobernación, política y elecciones, según un reciente informe de la National Association of Newspapers (NAA) (http://www.naa.org/) norteamericana. Y esos superusuarios confían sobre todo en el boca a boca (http://periodistas21.blogspot.com/2004/03/los-superusuarios-confan-en-el-boca.html), en las recomendaciones de unos a otros. Así han surgido fenómenos como el triunfo de ciertas marcas y productos comerciales poco anunciadas pero difundidas o la sorpresiva irrupción política de Howard Dean (http://www.democracyforamerica.com/) en las primarias demócratas de 2004, cuando una campaña dirigida por Joe Trippi (http://www.joetrippi.com/) cambió la forma de recaudar dinero de los candidatos y de movilizar a los seguidores y votantes gracias a los blogs y a las redes sociales con las que se convocaron cientos de actos de campaña gracias a la iniciativa de los propios internautas. La mayoría de los superusuarios son hombres, menores de 30 años y se conectan mayoritariamente a la Red por banda ancha. Son los líderes de las comunidades virtuales, ejercen como guías y prescriptores. Desempeñan ese papel gracias a la confianza que generan en el resto de miembros de la comunidad. La mayoría tienen su propia bitácora o están relacionados con los medios, los movimientos sociales y la política. La influencia de sus autores se extiende por toda la Red gracias a los enlaces y comentarios. “La unidad básica de organización en una democracia extrema es el activista (superusuario), un ciudadano preocupado por un asunto por el que está dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo para desarrollarlo en una política relevante". Dicen los autores de Extreme Democracy (http://www.extremedemocracy.com/), un libro en el que se explica la teoría de la nueva democracia basada en el activismo digital.

Blogosfera y política

Medios sociales, información y tecnología son inseparables y el nuevo desafío es evitar la aparición de otra brecha digital (http://en.wikipedia.org/wiki/Digital_divide) que ahonde la fractura en la participación política que sufren muchas sociedades. Pero, ¿es todo política en la blogosfera? No, ni mucho menos, pero crean una nueva política que potencia los elementos sociales e individuales frente a los institucionales y al cerrado círculo de la democracia representativa. Los políticos no podían estar al margen. Si Howard Dean fue el precursor, a partir de entonces todos han intentado no quedarse atrás. Si en marzo de 2004 los medios sociales hicieron su irrupción en la política real, 2005 es el año de los blogs políticos (http://periodistas21.blogspot.com/2005/03/el-ao-de-los-blogs-polticos.html). El despegue de los blogs como herramienta política tiene varios estadios o fases: 1. Blogs personales ejercen de prescriptores políticos alternativos a los medios tradicionales. 2. Surgen comunidades de ciudadanos que discuten espontáneamente acontecimientos políticos a través de los medios participativos. 3. Aparición de comunidades políticas afines ideológicamente alrededor de medios sociales. 4. Los políticos utilizan los medios sociales como herramientas de comunicación y marketing político. Las tres primeras fases se habían cumplido ya en España en los últimos tres años, especialmente. La cuarta apareció con fuerza en la campaña para las elecciones autonómicas vascas y volvió a hacerlo en las elecciones gallegas. En una y otra los principales candidatos escribieron blogs y en la campaña en Galicia los medios sociales utilizaron a fondo la multimedia para difundir su mensaje político. Como había ocurrido en la última campaña presidencial norteamericana, cuando la música y el cine se unieron contra la candidatura del presidente George W. Bush[59] (http://periodistas21.blogspot.com/2004/10/msica-y-cine-contra-bush.html), en Galicia varios colectivos se unieron en ¡Hai que botalos! (http://www.haiquebotalos.com/), una iniciativa que difundió varios cortometrajes críticos con los 16 años de Manuel Fraga[60] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/fraga-non-acouga-co-cine.html) en la presidencia de la Xunta de Galicia. La campaña[61] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/breve-anlisis-de-la-campaa-gallega.html) también fue novedosa. Los candidatos del Partido Socialista[62] (http://www.presidentetourino.com/index.php) y del Bloque Nacionalista Galego[63] (http://www.quin2005.com/diario.htm) publicaron blogs o diarios de campaña con los que intentaron establecer una relación distinta con el electorado. También en la Red nacieron iniciativas como Arredemo (http://www.arredemo.info/) o la comunidad de blogs Elecciones Gallegas (http://www.eleccionesgallegas.com/), donde se publicaron y agruparon bitácoras dedicadas a los comicios. Comunicación interpersonal, información, comunidades locales, negocios, etc. los blogs y los medios sociales están ya cambiando la agenda pública por su influencia sobre lo que los ciudadanos leen y sobre los propios periodistas[64] (http://www.clickz.com/news/article.php/3514176). Cambia la agenda y aumenta el poder de los lectores. La información se democratiza.

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