Nov 29
El laicismo acomplejado
Ahora que Rouco propugna el olvido hay algo que conviene recordar. La propia Iglesia Católica, en el concordato que dejó bien atado el posfranquismo, se comprometía a autofinanciarse en el futuro, sin cargo a los Presupuestos Generales del Estado. La promesa de Roma fue en vano y hoy, tres décadas después, el dinero público a modo de cepillo no sólo no disminuye sino que aumenta. Franco definió al español como católico, heterosexual, de derechas y castellanoparlante. Tras treinta años de democracia, los gays se pueden casar, las otras lenguas españolas se estudian en las escuelas (por mucho que escueza a algunos), el centro izquierda consigue más votos y ¿la Iglesia? Bien, gracias. La reserva espiritual de occidente sigue incorrupta. O al menos lo parece, dados los pocos avances que se han podido lograr en el camino a la modernidad, en la básica separación entre la Iglesia y el Estado que en Europa marcó el siglo XIX y en España aún no hemos resuelto en el siglo XXI. La Transición no se atrevió, y por eso dejó a los muertos de la cruzada en las cunetas y a los capellanes en el Ejército. La asignatura está pendiente y parece que lo estará muchos años más.
Desde el Gobierno, la estrategia es clara, pero el horizonte es lejano. Y asusta dar grandes zancadas. ¿Romper el concordato? Ni de broma. ¿Sacar la religión de los colegios? Ahora no toca. ¿Eliminar la financiación pública a la Iglesia? Demasiado pronto. Zapatero se autoimpone un límite: no se puede hacer una reforma tan ambiciosa que después, cuando más tarde o más temprano gobierne el PP, la derecha lo tire para atrás. Pero tiene un plan: romper con el debate Iglesia-Estado, no plantearlo como un enfrentamiento, y dejar que sea la propia sociedad, cada vez menos religiosa, la que disuelva poco a poco los privilegios del Vaticano.
La razón por la que los obispos han sido tan hostiles contra la Educación para la Ciudadanía no es ese supuesto adoctrinamiento (mira quién habla). Lo que les preocupa es que esa asignatura obligatoria y necesaria acabará con la dicotomía de ética versus religión. La ética, los valores ciudadanos, son para todos y la religión para los que lo deseen. Con la Ciudadanía dentro del programa educativo, la religión ya no necesita una asignatura alternativa, por lo que, por pura lógica docente, debería quedar en el horario escolar como la primera o la última materia del día. Los alumnos que quieran dar religión tendrán que madrugar o quedarse un rato más en el colegio. El Estado seguirá dando esa opción, pero supondrá un pequeño esfuerzo para quien la pida por puro respeto al resto de los alumnos, la mayoría no creyente o no practicante.
Lo mismo debería suceder con la casilla del IRPF, un modelo que se copió del alemán pero para coger sólo lo peor. En Alemania las personas religiosas cuentan con una casilla en la declaración de la renta para destinar parte de sus impuestos a la Iglesia. Pero, a diferencia de España, esa cruz supone pagar más dinero. Y cuando vas a casarte, el cura te pide la declaración. Aquí los católicos pueden quedar bien con su dios en el IRPF sin que eso le suponga nada en su bolsillo.
Lo que sí se abordará en esta legislatura será la reforma de la Ley de Libertad Religiosa y ahí veremos de nuevo a los obispos con las pancartas. Un pequeño grupo de expertos, cuatro personas, ya está trabajando en un primer documento que ha encargado Fernández de la Vega. La reforma se basa en dos ejes: la neutralidad del Estado para salvaguardar a esa mayoría para la que la religión es indiferente y el desarrollo de la libertad religiosa para dar respuesta a la mayor pluralidad de creencias. Para ambos objetivos, terminar con los símbolos religiosos en el ámbito público es básico. Es una cuestión de convivencia. En España ya viven un millón de musulmanes. Si no queremos que sus hijos, españoles, exploten como los coches de las afueras de París, conviene hacer un esfuerzo para que lo católico deje de ser el último valor obligatorio de la España de pesadilla que soñó Franco. Esos chavales no pueden pasarse los primeros años de su vida en una clase donde un crucifijo sobre el encerado les recuerde a diario que ellos no son de allí.
Pero sacar las cruces de las clases no será lo más difícil, pues tampoco quedan tantos. Será más complicado que salgan de los cuarteles. La reforma de la ley, además, está supeditada al calendario de otras leyes sociales, como el aborto o la eutanasia. Y hay también una fecha que el Gobierno tiene muy presente: agosto de 2011. En ese mes, Madrid será la sede de la JMJ, la Jornada Mundial de la Juventud, un enorme evento que monta el Vaticano, con visita del Papa incluida. Si, como antaño, van a excomulgar a los que voten liberal, mejor que la ley ya esté aprobada cuando venga Ratzinger.


Noviembre 30th, 2008 a las 3:14 pm
Me temo que son dos formas de ver el mundo Merleneyer: la integración frente a la exclusión.
Hacer que se sientan diferentes o que perciban que son ciudadanos de segunda ¿a qué conduce?
Noviembre 30th, 2008 a las 3:23 pm
Con las sotanas tenemos un problema, el de siempre, y con los “jóvenes musulmanes” que cuyos valores paternos no provienen precisamente de una cultura plural y secularizada vamos a tener otro. Y si no atentos al lío de los franceses con el velo de las narices
Noviembre 30th, 2008 a las 4:28 pm
Pero ese problema no se soluciona marcando las diferencias, lotas. Al contrario: es la mejor manera de agravarlo.
Noviembre 30th, 2008 a las 4:45 pm
Pues la mejor solución para eso es la prevención. Prohibimos todo acceso de las religiones, todas ellas, a los centros públicos ya sean de enseñanza o de lo que sean (incluyendo la toma de posesión de los ministros ejém, ejém) y limitamos la religión a los centros de educación privados (eliminandola también de los concertados, que si son pagados por el estado es el estado quien manda). Así, cuando quieran meter el velo, o el birrete judío o el crucifijo dirán “coño, vamos a dar más el cante que un tanque rosa”.
Noviembre 30th, 2008 a las 4:57 pm
A los jóvenes musulmanes de las banlieues los valores de sus padres se la(s) pelan, sus valores vienen mayormente de Queens y de los barrios negros de Los Ángeles, es decir, son valores occidentales. Además de todo, la mitad de los que se dedicaron a quemar coches ni siquiera eran de familias árabes. El problema de las banlieues son las banlieues mismas, y son un problema tan gordo que a muchos les basta con dar su dirección para no tener ni una oportunidad en una entrevista de trabajo.
Noviembre 30th, 2008 a las 5:51 pm
ZuberSanta tiene bastante razón. Cuando pasó lo de las banlieues (y sigue pasando a menor escala) muchos pusieron el grito en el cielo como si tuvieran una revuelta islamista. Y otros muchos indicaron que no era asi, y que el modelo eran mas bien los guetos negros americanos. Aunque el problema de islamismo tambien exista.
La banlieue es un problema gordo y muy complejo. Por ejemplo el hecho de que en 30 años Francia no haya tenido pleno empleo es mucho mas determinante que cualquier tema religioso. Se acumulan familias ninguno de cuyos miembros tiene trabajo o que llevan un par de generaciones desempleadas. En este contexto muchos no ven mucho sentido a la escuela, con lo que estas se degradan (y se trata de la muy laica y prestigiosa Education Nationale francesa). Al mismo tiempo el bissness (la economia informal o directamente ilegal) florece. Y toda familia que se lo puede permitir huye lo mas rapido posible. El problema se enquista y como dice Zuber, nadie da una oportunidad. Sin que se pueda culpar demasiado a los empresarios, ¿quien quiere en nomina alguien cuyo hobby al parecer es quemar coches y equipamientos publicos?
Como es que la situación se ha dejado pudrir así es un asunto complejo, y la solución muy dificil. En todo caso el predominio del catolicismo (tenue en Francia) no tiene nada que ver. Aquí Escolar esta jugando a la demagogia facil…
Noviembre 30th, 2008 a las 7:22 pm
De acuerdo prácticamente en todo. Las dos grandes rémoras que han mantenido a España fuera de la modernidad son la Iglesia y la Derecha (por ese orden). La Iglesia lleva 2000 años intrigando, mintiendo, manipulando… todo con tal de perpetuarse en el Poder. En este aspecto, por tanto, son unos consumados maestros.
La derecha fascista es otra cosa. Sin las armas y sin el apoyo de la Iglesia Católica no son nadie: son analfabetos, torpes, animalescos… Digamos que ahora mismo, manejando la hipótesis de que el ejército se ha reciclado (de lo que parece haber indicios), su única valedora es la Iglesia. Y es ésta la que organiza la “cruzada” contra EpC: como dices, temen que haga bajar su cuota de sumisos borregos. Creo que la lucha contra la Iglesia Católica y sus fascistas compañeros es la mejor forma de luchar por la sociedad democrática que muchos deseamos.
Noviembre 30th, 2008 a las 7:51 pm
Noviembre 30th, 2008 a las 10:46 pm
¿Ha dicho alguien eso, cimbel?
Diciembre 1st, 2008 a las 12:29 am
XDDDDDDDDDDDD
Lo habrá leído freestyle xoxʇɐu.
Es curioso que toda vez que ofrezco ayuda a rezliberal me soban a negatifos…
JOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJ
Diciembre 1st, 2008 a las 3:30 am
[…] sea supermoderna y superamigadelajuventú, y ya esté a puntito a puntito de financiarse sola (o… igual no, total, nos quejamos pocos de ello), y aunque la publicidad suele reflejar las tendencias que crecen en distintos ámbitos de la […]
Diciembre 1st, 2008 a las 9:09 am
# #59 xoxʇɐu dice:
¿Ha dicho alguien eso, cimbel?
#60 Carlos Arrikitown dice:
Lo habrá leído freestyle xoxʇɐu.
Es una cuestión de convivencia. En España ya viven un millón de musulmanes. Si no queremos que sus hijos, españoles, exploten como los coches de las afueras de París, conviene hacer un esfuerzo para que lo católico deje de ser el último valor obligatorio de la España de pesadilla que soñó Franco. Esos chavales no pueden pasarse los primeros años de su vida en una clase donde un crucifijo sobre el encerado les recuerde a diario que ellos no son de allí.
El islam vendrá en nuestra ayuda, ya que no somos capaces de plantar cara a Rouco -más bien le ponemos el culo- lo harán ellos, que tienen menos complejos.
¡Levantemos ya esos minaretes, apuntando directamente al corazón del cristofascismo! Y con dinero público, y deprisita, que se nos cabrean los nuevos “chicos de la gasolina”.
¡Nos hundiremos todos, pero ellos también!
Diciembre 1st, 2008 a las 12:12 pm
Confirmado, D. Carlos, lo ha leío freestyle y al tresbolillo. La lateralidad de la liberalidad, lalá.
Diciembre 2nd, 2008 a las 1:20 pm
A algunos no nos resulta tan fácil. ¿Qué se hace con la relación de los más cercanos?. Unos abuelos católicos y ultraconservadores, los otros proletarios y ultracatólicos. Varios sacerdotes en la familia más o menos cercana. El propio progenitor, un montón de años en el Seminario, a punto de ser cura. Tener un pensamiento progresista genera, en ocasiones, conflictos personales.