Vicente Boix, cooperante en Nicaragua y autor del libro El parque de las hamacas, me envía esta interesante entrevista que ha realizado a través del correo electrónico con el periodista hondureño Rubén Escobar. Tiene bastante interés y sirve para entender el antes y el después del golpe militar.
1- Aguirre anunció ayer que bajaría los sueldos de los altos cargos, incluidos los de su Gobierno, en un 2%. Estaría muy bien, si fuese cierto. La rebaja llega después de que esta franja de sueldos aumentase un 1,63% entre abril de 2008 y abril de 2009, por lo que la bajada real es de sólo el 0,4%. Si miramos desde 2006, desde que empezó esta legislatura, el total de subidas de los sueldos de los altos cargos ha sido del 10,48%, contando la rebaja de ayer.
3- Además del guiño populista de los sueldos, el PP de Madrid aprobó ayer su ley anticrisis. Consiste en una cacareada rebaja de impuestos para el que compre vivienda nueva (la usada no vale, que hay que ayudar a los constructores, no a los particulares que vendan piso) y algunas bonificaciones para modificar creditos. El gran paquete de medidas fiscales de estímulo a la economía supone la increíble cifra de cuatro euros por madrileño, el 0.01% de los ingresos tributarios de 2009: 24 millones de euros en total. Es una mínima fracción de lo que gasta el Gobierno de Esperanza Aguirre en propaganda: 160 millones de euros en 2006. En 2002, justo antes de que Aguirre llegase al poder, Madrid gastaba en publicidad institucional sólo 22,8 millones. El apoyo de la prensa no sale gratis.
En la imagen Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, se mofa de las críticas de la oposición sobre el plan anticrisis, ayer en el pleno de la Asamblea, enseñando sus bolsillos vacíos. González, según su versión, pagó más de 8.000 euros en efectivo para un viaje de lujo a Sudáfrica, acompañado por uno de los pricipales contratistas del Canal de Isabel II, que él preside. La foto es de Luis Sevillano / El País
El rey se tenía que haber jubilado ya, porque tiene más de 70 años. Está más allá de la propuesta que hace el gobernador del Banco de España. Desde IU venimos reivindicando la III República sin esperar a la abdicación del rey. La monarquía se acabará algún día, sencillamente por una cuestión de principios democráticos y de sentido común.
(…) el resto de la familia real, en edad laboral de trabajar, que tuviera un curre como cualquier hijo de vecino, y los niños a la escuela pública.
No es uno de los vídeos de ultras anónimos de los que circulan por Internet: se trata de un anuncio de la emisora de televisión Intereconomía. Sólo les falla un argumento, ¿por qué Aznar no derogó la ley del aborto cuando pudo? Será que él, como no es socialista, no cuenta como asesino.
Yo estuve muchos años convencido de que había que dialogar con ETA. Apoyé todos los intentos y aproximaciones que se hicieron desde Suárez hasta González, hasta Aznar, hasta Zapatero. Pero, como todos ellos, estoy escarmentado y sin posibilidad alguna de recuperación. Los que decían que con ETA sólo había Policía y Justicia tenían razón. Los equivocados éramos nosotros. Para que quede claro: Aznar tenía razón y yo no. La solución de ETA está, pues, en la Policía, en los jueces, y sobre todo, en que la izquierda abertzale se ponga de pie y le diga a ETA que abandone definitivamente las armas. Sólo después podremos hablar de detalles técnicos y entonces el Estado podrá ser incluso generoso.
El golpe militar en Honduras no sólo es ilegal, inmoral e injusto, también es chapuzas. Esta carta de renuncia, supuestamente firmada por el presidente Manuel Zelaya, es la principal prueba con la que el Congreso Nacional barnizó la asonada militar de aparente legalidad. Zelaya ha desmetido que firmase tal cosa, aunque no es siquiera necesario. Tal vez la firmó a punta de pistola o tal vez falsificaron la firma, pero lo que es seguro es que no fue él quien la redactó. Los golpistas son tan cutres que la carta está fechada el 25 de junio, jueves, tres días antes del golpe. ¿La razón? Probablemente, que ése era el día previsto para el golpe militar y después no se acordaron siquiera de cambiar la fecha.
1. Carlos Fabra es un hombre con suerte y no sólo por su éxito con la lotería: desde que le denunciaron por corrupión en 2004 han pasado por el juzgado que lleva su caso nueve jueces distintos. Todos ellos, casualmente, pedían un cambio de destino.
Un lector que firma como Clocks deja un interesante comentario sobre el tema. Por su interés, lo subo aquí. A mí me ha hecho reflexionar.
Me parece injusto cómo se está tratando este tema en los medios. Se está juzgando a una persona antes de que empiece a trabajar, y se presupone que siendo hijo de un fundador de AP, no va a impartir justicia en el caso Fabra.
Se dice que su padre está vinculado al PP (y es cierto), pero no se dice que su madre estuvo vinculada al PSOE (obteniendo cargos públicos incluso por designación directa de alcaldía).
Se dice que él ha pedido estar en ese juzgado, y es cierto, pero los que somos de su pueblo (Burriana) sabemos que él ya llevaba tiempo queriendo volver a su tierra.
Soy socialista, estoy harto de Fabra y de la corrupción el PP en la Comunidad Valenciana, de lo anestesiada que está la gente en esta zona… Y hago todo lo que está en mis manos por combartir todo esto. Pero desde luego, no debemos dar carta blanca a los medios para que actúen de esta forma tan irresponsable. Hay que dejar trabajar al nuevo juez, ver lo que hace y ya hablaremos.
Seguro que Jacobo Pin sabe dónde se ha metido, y que va a estar “vigilado”. Debemos esperar a ver sus actos antes de empezar a lanzar “basura” en los medios.
Puede que la referencia cinéfila a ese gran clásico sea el titular más llamativo de la entrevista, reportajeada por El País, que cuatro ciudadanos han hecho al presidente. Pero sin duda lo más chocante, por lo que supone, es este otro pasaje, que explica muy bien cómo se toman algunas decisiones en La Moncloa en un gobierno cada día más presidencialista.
“Una de las experiencias que no imaginaba que viviría como presidente es convertirme en ingeniero de obras. Cuando tuvimos el lío del AVE a Barcelona, en el que a una constructora se le hunde un túnel, todo acabó en mi despacho, encima de mi mesa”.
Asegura Zapatero que tuvo que aprender a velocidad de vértigo cuestiones básicas de ingeniería para decidir cómo salir del desaguisado. “Al final decidí entre dos opciones de dos constructoras diferentes sobre cómo arreglar aquello […] Me llevó muchas horas de desgaste. Fueron dos o tres días en los que tuve que decidir, con dos constructores en mi despacho. Y, bueno, intuitivamente decir: por aquí vamos a hacer esta obra. Y salió bien. Es lo que a veces pasa: tienes todos los técnicos… pero, cuando se monta un lío, ni técnicos ni nada”.
La transparencia informativa de los partidos políticos avanza en España. Antes convocaban a los medios a “declaraciones institucionales”, un sucedáneo de rueda de prensa donde los periodistas no pueden preguntar y sólo apuntan lo que dice el orador, como en el colegio. Ahora que estamos en el futuro, recurren a las nuevas tecnologías. Cuando el tema escuece y nadie quiere dar la cara, mandan un SMS. Es un pequeño paso para el PP, pero un gran paso para la comunicación con los medios, que llega así a un nuevo nivel, una versión dos punto cero de la política más eficiente y sostenible. Más económica: les ha bastado con cuatro mensajes cortos para responder a la opinión pública después de que el Tribunal Supremo decidiese investigar a su tesorero. Nunca antes un partido político fue tan conciso, aunque fuese para no decir nada.
Con el mensaje corto todo son ventajas. Ahorran a los periodistas un paseo inútil y tampoco se les convierte en meros figurantes para que arropen al líder ante las cámaras de televisión –las principales destinatarias de esos espectáculos circenses–. Sin embargo, el SMS institucional, ese invento que ha nacido esta semana, aún puede dar mucho más de sí. Seguro que alguien en el PP ya lo ha pensado, que siempre están a la última, pero por si acaso les presto yo la idea. ¿Por qué no cobrar a los periodistas por la información? ¿No venden ellos después las noticias sin pagar a los políticos por la materia prima? Así matan dos pájaros de un tiro: se evitan las preguntas incómodas y arreglan lo de la financiación del partido, que por lo visto siempre está fatal. Manda RAJOY al 55X5 seguido de tu número y recibirás las respuestas del líder de la oposición en tu móvil. ¿Que no?
Los socialistas las prefieren de izquierdas pero se casan con la derecha catalana. “Así no agotamos la legislatura”, asegura un alto dirigente del PSOE, según cuenta Gonzálo López Alba en una interesante crónica hoy en Público. Aunque Zapatero volvió a insistir ayer en que subiría los impuestos a los más ricos, sigue sin quedar claro ni lo socios ni el calendario para tan noble empeño. Cristiano Ronaldo, en cualquier caso, puede respirar tranquilo. Como dijo Elena Salgado hace unos días, “un cambio en la fiscalidad nunca podría ser retroactivo“.
A Alberto Saiz, el jefe de los espías, no hay que echarle por su carísima cruzada contra el pez espada, ni porque use a los agentes para limpiar el verdín de su piscina, ni siquiera por esa manía suya de meter en nómina a todos sus sobrinos y a la hija del magistrado que controla sus operaciones. A Saiz hay que darle el pasaporte por tonto, en afortunada expresión de Luis del Val en El Periòdic d’Andorra: “El Mortadelo que dirige a los espías no es un necio a secas, sino que pertenece al género de los necios engreídos, (…). Creen que un pedo se puede tapar con una tos”.
Era fácil llegar a esta conclusión antes incluso de que el director del CNI fuera al Congreso con las facturas de su pesquería senegalesa y culpara de sus tribulaciones a los manglanos, una “estructura endogámica” dentro de la Casa que se resiste a sus cambios. La culminación de esta conspiración interna, con la que Saiz ha sido incapaz de acabar en cinco años, habría sido la dimisión de toda la cúpula antiterrorista.
¿Quién está detrás de esa asociación, de nombre Libertad e Identidad, que se ha sumado al acoso judicial contra Garzón con el consentimiento del Tribunal Supremo? Como era de esperar, son unos demócratas de toda la vida. La respuesta está en su web, más concretamente en un largo manifiesto titulado “quienes somos”, que no da un solo nombre, pero sí los adjetivos para definir a los nuevos acusadores de Garzón.
“Desde hace unos años, junto al alarmante descenso de la natalidad, nuestro país sufre una masiva invasión de gentes extrañas que amenaza con destruir y barrer por completo nuestras mismas señas de identidad, todo aquello que nos hace ser lo que somos. Se trata de un arrollador aluvión de gentes desarraigadas, venidas de los lugares más insospechados, a quienes importan un bledo nuestra historia, nuestra cultura y nuestros valores, y que incluso pretenden imponernos otras concepciones de la vida, contra las cuales ya lucharon nuestros antepasados durante siglos, y para lo cual no dudan en recurrir a la violencia terrorista (como lo demuestra el más grave atentado que haya sufrido nunca el pueblo español). La afluencia indiscriminada y masiva de inmigrantes amenaza con colapsar los servicios sociales y pone en peligro los derechos de los españoles, que en muchas ocasiones se ven relegados para dar preferencia a los recién llegados. Nuestros barrios son cada vez más inseguros. Los individuos que hace unos años se movían en las simas de la marginalidad campan hoy por sus respetos imponiendo una especie ley de la jungla a los españoles de a pie. El trabajo reporta cada vez menos beneficios reales más allá del ir tirando, y todos los que van llegando aspiran a convertirse en nuestros iguales en nuestra misma tierra, la tierra milenaria de nuestros padres y los padres de nuestros padres, por el mero hecho de haber arribado a ella de forma más o menos azarosa. Como, por mala que sea su situación aquí, siempre va a ser mejor que aquella de la que proceden, se contentan con trabajar en cualquier cosa mientras que la gente de aquí se ve obligada a aceptar lo inaceptable y encima nos dicen, no sin cinismo, que “hacen lo que no queremos hacer”. El resultado de todo esto es que cada vez somos menos libres y más esclavos en nuestra propia casa, con la excusa de ciertos problemas que nosotros jamás provocamos. “
Y a esta gente, ¿no se le puede aplicar la ley de partidos? ¿La ley de vagos y maleantes? ¿El código penal?
Noticia bomba: Aznar, el infalible, reconoce errores propios. Admite el ex presidente, en una entrevista con Ana Rosa Quintana, que la culpa del bajo nivel de la política española es suya ¡por haberse ido! Lo peor no es que diga algo así, sino que además se lo crea. Y vaya si se lo cree. El ex presidente tiene tan alta concepción de sí mismo que su análisis, sus decisiones, su palabra, sufren de la lógica distorsionada que dicta su inmensa soberbia. No habla él, sino su orgullo herido. Los estragos que provocan el poder y su ausencia en las personalidades acomplejadas, esas que tanto se dan en la política, son casi tan asombrosos como la virulencia con la que la ausencia de su tesoro ataca a Aznar, el antiguo portador del anillo.
“Es el momento de estadistas, no de hormiguitas”, dice El Hombre, que nos contempla desde lo alto de un ego capaz de provocarle un accidente mortal si se cae desde allá arriba. “¿Y Rajoy qué es?, ¿hormiguita o estadista”, pregunta Ana Rosa. Aznar ni confirma ni desmiente. “Rajoy sabe lo que tiene que hacer, tiene experiencia… (pausa dramática) y su liderazgo sería bueno”. Es una nueva autocrítica encubierta. Aznar cree que su gran error, después de irse, fue señalar a Rajoy con su dedo. “Por muy soberbio que sea, que tenga mi cuota de soberbia y arrogancia, jamás pude pensar que todo lo hice bien”, confiesa Aznar. ¿Y cuáles fueron esos errores?, pregunta Ana Rosa. “ No los voy a recontar, que ya hay quien se dedica a eso todos los días”. Aznar hace autocrítica como el que va a un juzgado sin abogado: no quiere declarar contra sí mismo, pero no puede evitar que cada cosa que diga testifique en su contra. Su ego es más fuerte que él.
Brotes verdes en la Comunidad de Madrid. ¿Es la economía? No seas estúpido. Lo único que renace en una de las pocas autonomías donde en mayo no bajó el paro es el espionaje político en el PP.Florecen las denuncias de nuevas víctimas, nuevos espiados, tras el carpetazo con el que el gobierno madrileño cerró el caso en la Asamblea de Madrid (que no en los juzgados). Ayer, un periodista preguntó a Esperanza Aguirre si pensaba que el escándalo de los espías, versión dos punto cero, podría deteriorar su imagen pública. Su respuesta es sincera: “Creo que la imagen que los ciudadanos tienen de mí es que soy una persona que me puedo equivocar, como se equivoca todo el mundo, pero que soy trabajadora y honrada”.
Antes de indignarse, relea la frase. La palabra “imagen” es la clave y Esperanza tiene razón. A juzgar por las encuestas y los resultados electorales, la imagen que la mayoría de los madrileños tienen de ella sigue siendo buena, a pesar del deterioro de los servicios públicos y de los numerosos escándalos de corrupción que salpican su honrada gestión, desde los espías a la Gürtel pasando por Fundescam. ¿Su secreto? Lo dice la propia Aguirre: la imagen. La lideresa gestiona la única televisión pública denunciada por manipulación por sus propios trabajadores y también cuenta con el impagable apoyo de todos los grupos de comunicación de la derecha. ¿He dicho impagable? Sin duda no es el adjetivo adecuado: el apoyo no sale gratis. Esperanza se mira en el espejito, espejito, que para eso te he pagado, y su imagen, el reflejo que vemos en los medios, es “trabajadora y honrada”. Ya lo decía Telemadrid: espe-jo de lo que somos.
Juan José Laborda aún tiene el récord. El ex presidente del Senado sigue siendo el senador que más tiempo se ha sentado en la cámara alta: desde 1977 hasta 2008, cuando su salud le obligó a dejar la política. Se presentó nueve veces: siempre al Senado, siempre por el PSOE, siempre por Burgos. En las nueve logró el único escaño socialista de una provincia de derechas –la mía–, donde nunca cambia nada y el marcador para el Senado siempre da 3 a 1.
El veterano político también mantiene otra marca menos honorable: que su apellido, por la L de Laborda, siempre fuese el primero por orden alfabético de su candidatura. Durante ocho elecciones consecutivas (todas, menos en 1977, cuando ganó el escaño dentro de una coalición), el PSOE de Burgos, que presidía el propio Laborda, siempre encontró un Pereda, un Tudanca o una Ruiz para hacer de guarnición.
El ejemplo de Laborda no es el único, pasa igual en otras provincias o en otros partidos. Aunque para el Senado hay listas abiertas -cada votante puede escoger tres nombres–, la realidad es que los pocos electores que mezclan partidos en su triple voto lo hacen eligiendo sin más al primer nombre de cada lista. En la práctica, se siguen votando partidos, no personas: ganan las siglas o, en su defecto, el alfabeto.
El Senado prepara una reforma, con el apoyo de todos los grupos, para modificar la papeleta electoral. El cambio implica que sean los partidos, y no el alfabeto, quienes decidan el orden de cada candidatura. Es la constatación de un fracaso: en 32 años de democracia, los votantes hemos sido incapaces de aprender a usar algo tan simple como un bolígrafo, tres cruces en tres casillas y una lista abierta.
Cuando Rajoy despertó, el caso Gürtel todavía estaba allí. Tras la victoria en las europeas, el líder del PP se enfrenta ahora a un escenario de pesadilla: Luis Bárcenas, el tesorero, la persona más sensible en cualquier organización política, la que maneja las cuentas y los secretos, puede acabar imputado en los próximos días. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) enviará en cuestión de horas parte del caso Gürtel hasta el Tribunal Supremo. ¿La razón? La Fiscalía Anticorrupción, la misma que le dijo que no a Garzón, ha cambiado su criterio después de recibir un informe de la Agencia Tributaria donde se asegura que existe un presunto delito fiscal de Bárcenas, senador por Cantabria y, por lo tanto, aforado.
En el PP, donde algunos dicen que no se lo esperaban y otros que lo veían venir, confían aún en que el Supremo lo rechace. “Las pruebas contra Bárcenas siguen siendo endebles, le acusan de delito fiscal y no de cohecho o blanqueo de capitales, que es lo que imputan al resto de la trama”, dicen en la dirección del PP: “Es una operación política del Gobierno para compensar la derrota en las europeas”. Tras conocerse la noticia, Rajoy –que aún apoya a Bárcenas– convocó una reunión de urgencia para mañana donde se acordará el contrataque: Trillo ya prepara una querella contra Manuel Chaves. La clave, en cualquier caso, no depende de esa estrategia del “y tú más” judicial sino de la decisión del Supremo. Entre las posibilidades no sólo está que acepte o rechace el caso: también podría devolverlo al TSJM con la orden de que sea este juzgado el que siga investigando los indicios contra Bárcenas hasta que encuentre algo más contundente contra él.
Casualidades del calendario político y de sus eclipses: tras cuatro domingos electorales en dos años (las municipales y autonómicas de 2007, las generales de 2008, las gallegas y vascas de 2009 y las recientes europeas), llega ahora un largo barbecho para las urnas. No hay elecciones de ámbito nacional previstas hasta dentro de otros dos años. Estos periodos de extraordinaria placidez, que diría aquel, tienen algunas ventajas teóricas: los políticos pueden dedicar más tiempo a la gestión, los acuerdos entre distintos partidos son más sencillos y –para disgusto de Fabra– no hay más absoluciones por lo electoral de los presuntos corruptos.
Sin embargo, el largo verano sin urnas no agostará la crispación: el PP parece decidido a mantener la tensión para desgastar al Gobierno. Rajoy cree que aún es pronto para pedir un adelanto electoral, pero si la crisis empeora forzará esa mano. Antes tiene trabajo interno por resolver, si se decide a hacerlo. Dentro de su equipo, es Javier Arenas el que más le anima a saldar las cuentas pendientes con Esperanza Aguirre, ahora que no hay elecciones a la vista. El domingo, la lideresa se volvió a subir a las barbas del gallego por enésima vez, cuando se lanzó como espontánea al balcón de Génova para colarse en la foto de Rajoy y Mayor Oreja sin que ninguno de los dos la hubiese invitado a la fiesta.
Los síntomas de los dos años sin urnas son otros, que ya se ven esta semana. Los políticos cuidan menos la línea: los elegidos se alejan de los electores y ciertas promesas –como el cierre de la central nuclear de Garoña, que ahora parece posponer Zapatero– se quedan para la próxima operación bikini.