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Diciembre 06, 2006

La Nave (2)

(Primera entrega)

Por Antonio Orejudo

Capítulo 3: Nuestros protagonistas

Bueno, pues en este contexto es en el que viven nuestros protagonistas. Uno de ellos es Velázquez, el primer Fumador Pasivo de Chipiona que llegó a catedrático de Perspectiva del Futuro. El otro es Joaquín, el portero de mi casa, un Famélica Legión, un Paria de la Tierra, que se pasaba el día limpiando el elevador sentado en su silla de ruedas termonuclear, subvencionada por la Junta de Andalucía. El tercer protagonista soy yo.

Velázquez y yo éramos chipioneros por los cuatro costados; chipioneros y devotos de la Virgen de Monroe, patrona del Fumador Pasivo. Velázquez y yo fuimos sus costaleros durante mucho tiempo; hemos salido muchas veces por la tele, entrevistados en el Programa de la Televisión. A mí nunca me gustó estudiar; pero él, en cuanto podía se metía en su casa a hincar los codos y se sacó el título de catedrático por correspondencia, lo que molestó a más de uno en el Ejecutivo. Luego se marchó a ampliar sus estudios. Yo me quedé en Chipiona trabajando de repartidor de tomates a domicilio. Toda mi familia es de allí y ya sabes cómo es la gente en los pueblos. Mi madre insistió tanto en que me comprara algo, aunque sólo fuera para aparentar delante de las vecinas, que acabé por pedir una hipoteca vitalicia a los basureros, que ya por entonces cortaban el bacalao, y me compré una nave espacial con alforjas sintéticas que me vinieron de perillas para el reparto de tomate por la Vía Láctea.

Un buen día, Velázquez se cansó de ser catedrático de Perspectiva del Futuro.

—Voy a abrir un bar mixto aquí, en Chipiona —me dijo un día mientras jugábamos al ajedrez. Él con las fichas blancas y yo con las fichas negras.

A mí, si quieres que te diga la verdad, un bar mixto en Chipiona me parecía una locura; la última vez que alguien había intentado, en pro de la reconciliación, poner en marcha un proyecto mixto, había tenido que desistir a causa de las peloteras que se armaban.

—Y si tenemos suerte —le dije comiéndole un peón—, y no hay otra guerra civil, el mismo día que abras, vienen los menores y se lo cargan.

Pero si algo he aprendido en esta vida es que uno no puede vivir pensando en los menores; así que como yo estaba harto de repartir tomates, me encomendé a Nuestra Señora de Monroe, y haciendo oídos sordos a las advertencias de mi familia, me asocié con Velázquez.

Compramos la vieja nave de un conocido polígono industrial, hicimos una pequeña reforma (tan pequeña, que al final seguía teniendo más aspecto de nave que de bar) y como todos los socios pensaban que estábamos mal de la cabeza, decidimos llamarla LA NAVE DE LOS LOCOS. Y un trece de abril la inauguramos, Velázquez al frente de la Zona de Fumadores, yo a cargo de la No-fumadores y una imagen metafísica de Nuestra Señora de Monroe bajo los grifos de la cerveza.

A la inauguración acudió el todo Chipiona; y resultó que su aspecto de nave sin acondicionar, precisamente nuestra mayor preocupación, fue lo que más agradó al socio medio. La tosca decoración le daba al local un aire de autenticidad que no tenían otros bares de esta célebre localidad de la costa gaditana. Los Fumadores estuvieron en su área y los No-fumadores en la suya; no hubo conato de guerra civil ni nada por el estilo, todo lo contrario. No-fumadores de toda la vida como Joaquín, el portero de mi casa, se convirtieron por unos instantes en Fumadores Pasivos sólo para saludar a algún familiar o amigo con quien habían roto vínculos de todo tipo años atrás.

Ya estábamos a punto de cerrar cuando a última hora entraron los menores silvestres y, como siempre, se liaron a palos con todos y con todo; destruyeron las barras, rompieron todas las botellas, socavaron el suelo, derribaron los tabiques e hicieron pedazos la imagen metafísica de la Virgen de Monroe. Se les habían acabado las gambas.

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Capítulo 4. El trueque


Nos quedamos sin icono, sin local y sin dinero, porque los seguros no cubren los daños de menores a terceros; el menor está protegido contra los abusos de la ley, no tiene responsabilidad penal. Cuando nos destruyeron el bar, yo ya me veía repartiendo tomates otra vez. En esto que un día nos dice Anzarda, un amigo nuestro de allí, de Chipiona.

—Mira —nos dice—, yo os hago la obra y os dejo LA NAVE mejor de lo que estaba si vosotros os comprometéis a satisfacer cuanto licor yo demande en ayunas, amén de los bocadillos de media mañana, y tercios en adición, durante, no sé, un año entero.
Anzarda era un albañil muy conocido y le llamaban de todas las universidades para que diera charlas sobre mezcla y engrudos. Como no teníamos nada que perder, aceptamos.

Y así fue como comenzó todo. Un Fumador amigo de Anzarda, nos propuso instalar el sistema de fontanería a cambio de pipermint gratuito al caer la tarde durante seis meses. Al día siguiente, Abelardo Collar se ofreció para hacernos una instalación eléctrica trifásica de contador trucado a trueque de que nosotros le sirviéramos todos los días del año natural en curso, a la una, su vermú y su tapita de boquerón en vinagre. Un No-fumador, que era decorador de interiores, se encargó de la atmósfera, y nosotros nos comprometimos a servirle venga de cafés cortados con leche templadita. Unas Fumadoras Ocasionales del Elche se convirtieron en pintoras y le dieron un repaso a la fachada por una serie de vodka con limón. Se corrió la voz y todos los días aparecía el amigo de un amigo de un conocido de una persona que habíamos visto en cierta ocasión dispuesto a cambiar su trabajo por aperitivos o combinados. Le señalábamos la tarea, le calculábamos el número de consumiciones que le ofrecíamos a cambio, e inmediatamente se ponía a trabajar. Unos picaban paredes, otros extendían cemento, y otros alineaban ladrillos. A las doce todos abandonábamos las tareas y Velázquez repartía bocadillos de jamón serrano y tercios de Mahou. En total debíamos de ser quince o veinte. En un mes remozamos el local y lo dejamos mucho mejor de lo que estaba.

Reinauguramos La Nave y poco a poco el negocio fue dando sus frutos. Pero para mí lo más importante no fue el dinero que empezábamos a ganar, sino el grupo de personas que nació alrededor del bar y la camaradería que nos unió y que se prolongó más allá de las obras. Cuando los trabajos de La Nave terminaron, continuamos intercambiando nuestros oficios y habilidades de un modo natural.

Y aquí debería de haber terminado la historia de no haber sido por la aparición de cierto periodista, que vino a tomar un refresco y que al enterarse de nuestra relación nos hizo preguntas que contestamos en broma. Con aquellas respuestas compuso un reportaje exagerado. La Nave, escribió, es una cooperativa alternativa que se basa en la economía del trueque y que se guía por dos principios: no producir basura y exigir la Tasa Tobin sobre las rentas de capital.

El reportaje atrajo a Fumadores y No-fumadores que abrenunciaban al capitalismo, y que estaban deseosos de abrazar doctrinas económicas alternativas. En muy poco tiempo La Nave se convirtió en una conocida e influyente Organización de Buenas Intenciones, cuyos miembros podíamos vivir sin gastarnos un centavo, a base solamente de intercambiar habilidades y bienes. Dos años después La Nave era ya un colectivo supragaláctico perfectamente organizado, que llegó incluso a ser nominado para el Óscar a la Bondad.

(Continuará)

Ignacio Escolar | Diciembre 6, 2006 03:13 AM


Comentarios

#1. Publicado por NatXoX - Diciembre 6, 2006 03:15 AM.

No tiene mérito ser prime. No hay competencia.

#2. Publicado por jaz1 - Diciembre 6, 2006 03:56 AM.


http://img213.imageshack.us/img213/4333/tmp6875gu3.jpg

#3. Publicado por NatXoX - Diciembre 6, 2006 04:51 AM.

Esto es inaudito. Las angulas a 820 el kilo. Zapatero nos lleva a la ruina.

#4. Publicado por JM - Diciembre 6, 2006 05:09 AM.

No te creas tu... que algunos aficionados al blog de nacho somos como nos describio el juez ese que entrevistaron en hazteunasrisas, ya sabes, el tipico friki informatico que se dedica a no dormir intentando vomitar mierda sobre algun troll
aysssss
aver si me empiezo a medicar el insomnio que esto de estar aquí als 5 de la madrugada con esto vacio no tiene que ser bueno... ya lo dicen en haztepis

#5. Publicado por JJ - Diciembre 6, 2006 10:11 AM.

Este me ha gustado más que el anterior; va creciendo...

#6. Publicado por Carlos Arrikitown - Diciembre 6, 2006 11:08 AM.

:)))))

#7. Publicado por ostap - Diciembre 6, 2006 12:24 PM.

Así me gusta Don Javier, que sea puntual.

(Modo pezón off)
Que bueno, leñe.
(Modo pezón on)

#8. Publicado por Nico - Diciembre 6, 2006 02:47 PM.

Francamente malo, el texto. Infantil y carente de interés. Y dice Nacho que es "una de las novelas cortas más divertidas que he leído en los últimos tiempos". Una de dos, o ha leído poco últimamente, o no coincidimos en el significado de la palabra 'divertido'.

Qué fortuna que se haya dejado de publicar.

#9. Publicado por MeM3000 - Diciembre 6, 2006 03:21 PM.

Muy bueno el relato.
Ya tengo la comezón de saber como acaba la cosa ;-)

#10. Publicado por Oreja - Diciembre 6, 2006 03:38 PM.

Lo de Antonio Orejudo es un seudónimo?

No he leído los relatos. Sólo me he fijado en el nombre, de ahí que haga esta pregunta. No espero ningún tipo de contestación, pues probablemente no vuelva a leer estos comentarios, o lo haga desde otra perspectiva que me brinde la vida.

#11. Publicado por Sincronie - Diciembre 6, 2006 04:37 PM.

Juas Juas.

#12. Publicado por jaz1 - Diciembre 6, 2006 07:09 PM.

podíamos vivir sin gastarnos un centavo, a base solamente de intercambiar habilidades y bienes

1huy¡¡¡¡¡ si nos diera por hacer eso.............

#13. Publicado por Anónimo - Diciembre 6, 2006 08:29 PM.

De perdidos al río...

#14. Publicado por Argus - Diciembre 7, 2006 04:07 AM.

Yo todavía no se si el relato me gusta o no me gusta. Pero entretiene.

#15. Publicado por dra.melfi - Diciembre 7, 2006 12:28 PM.

Pfffffff, flojete, flojete, podría salir en El Jueves y no desentonar ni poco ni nada.

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